Estupideces virales (I)

Es raro que vuelva a escribir tan pronto, soy consciente de ello, pero es que anoche cuando llegué a casa y le eché el último vistazo del día a Facebook me encontré con la misma maldita imagen que lleváis compartiendo todos más de una semana y mi paciencia tiene un límite.

Hoy me toca hacer el papel de antihéroe, lo que os voy a contar os romperá ese corazoncito de azúcar que tenéis y probablemente entréis en depresión, pero en el fondo lo hago por vuestro bien, para que dejéis de hacer el ridículo compartiendo gilipolleces en redes sociales.

Voy a ser muy directo, ¿de verdad os creéis esta maldita foto? Un elefante acompañado de una leona mientras lleva a “su cachorro” en la trompa, parece una escena eliminada de “El rey león”.

montaje

Esta imagen empezó a circular por twitter el día 1 de abril acompañada del siguiente mensaje:

“We were following a lioness carrying her cub & she was getting really tired. An elephant showed up wanting to help the lioness. The elephant put its trunk down, the cub jumped up & the elephant carried the lion cub!! By: Sloof Lirpa.”

Que significa:

“Estábamos siguiendo a una leona que llevaba a su cachorro y estaba muy cansada. Un elefante apareció queriendo ayudar a la leona. ¡El elefante bajó su trompa, el cachorro saltó sobre ella y el elefante llevó al cachorro de león! Por: Sloof Lirpa.”

La primera pista de que esto es un fake como una catedral es el nombre del autor del texto, ese tal “Sloof Lirpa”, ya que si leemos su nombre al revés sería “April Fools”, que hace referencia al “April Fool´s Day”, que literalmente significa “día de las bromas de abril”, celebrado el día 1 de abril en muchos países.

Esto es algo que se le puede pasar a mucha gente, es normal, sobre todo cuando aquí en España el día 1 de abril no es festivo.

Para darse cuenta de la siguiente pista hay que ser un poquito observador y pensar, cosa que cada vez cuesta más, visto lo visto. Cuando tenemos dos “objetos” de diferente tamaño (en este caso elefante y leona) y los iluminamos con una misma fuente de luz (en este caso el sol), la sobra que proyecta el objeto de mayor tamaño será más grande que la sombra que proyecta el objeto de menor tamaño (para ser exactos habría que tener en cuenta también la distancia que separa a ambos animales entre sí y la que los separa de la cámara que captó la “foto”, pero como los animales parecen estar muy cerca el uno del otro todo esto resulta irrelevante).

Pues bien, la sombra que proyecta el elefante tiene prácticamente la misma amplitud que la que proyecta la leona, a pesar de la gran diferencia de tamaño entre ambos animales ¿qué podemos deducir de esto? Pues que ambos animales fueron fotografiados con un ángulo de incidencia distinto de la luz solar, algo imposible en una foto que no sea un montaje cutre.

Por si aún os queda un resquicio de esperanza de que esta idílica imagen sea real, os dejo las fotos originales de los tres animales por separado, siento mucho haber destrozado vuestros sueños y ser el culpable de vuestra depresión incipiente, espero que me perdonéis.

Para finalizar os daré una pequeña dosis de realidad, resulta que elefantes y leones son enemigos por naturaleza, ya que los jóvenes elefantes son un exquisito manjar para las manadas de leones, además, un elefante adulto no dudará en pisotear a un león si su cría corre peligro. Este tipo de comportamiento ha sido registrado muchísimas veces y existen numerosos documentales y vídeos donde podéis comprobarlo, nada que BBC o National Geographic no puedan solucionar.

No os creáis nada de lo que os cuenten y, de lo que veáis, solo la mitad.

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Conodonto: del enigma al fósil

¡¡¡Buenos días amigos de CurioBlogsite!!!

Hoy traemos un artículo de misterios, antigüedades, biología y descubrimientos…

Luís Collantes es Geólogo por la Universidad de Huelva, estudiante del Máster en Paleontología Aplicada (de los de verdad) en la Universitat de València, investigador del Grupo de Geociencias Aplicadas “GAIA” y divulgador científico que con su cuenta Geólogo en prácticas ha conseguido enseñarnos mucho acerca de su mundo. Y, además, ha querido colaborar con nosotros y hablarnos de estos maravillosos animales: los conodontos.


 

Incertae sedis

No es extraño para un paleontólogo, y más cuando hablamos de rocas del Paleozoico, sacar a la luz organismos de afinidad o categoría taxonómica incierta. Pero al observar la abundancia y recurrencia de algunos de estos organismos en el registro fósil, uno se plantea la posibilidad de sacarles partido y utilizarlos como “herramientas de trabajo”, independientemente de su filogenia.

Este fue, en un inicio, el caso de los “elementos conodontos” (Fig. 1).

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Figura 1: Fotografías de elementos conodontos extraídas de Conodonts from the Glen Dean Formation (Chester) of the Illinois basin (Rexroad, 1958).

 

La historia de un enigma

En 1856, el biólogo rigués Christian H. Pander describió por primera vez una especie de microfósiles compuestos por apatito (fosfato cálcico) con un cierto parecido a los “dientes de un vertebrado” (Fig. 2). Con el paso de los años, estos microfósiles se volvieron tremendamente abundantes y diversos, por lo que eran usados recurrentemente por los geólogos y paleontólogos para datar y correlacionar estratos con gran precisión, en pleno auge de la Cartografía Geológica de cara a la prospección de petróleo. Sólo tenían un problema: nadie era capaz de asignarlos a un organismo concreto.

Algunos afirmaban que eran peces primitivos, otros decían que eran más afines a los gusanos, e incluso se llegó a debatir si eran algún tipo de estructura vegetal (cf. Knell, 2012). Conforme los estudios avanzaban, más y más formas salían a la luz, hasta tal punto que llegaron a formarse escuelas dedicadas únicamente al estudio de los conodontos, cuyos artículos estaban enfocados en su totalidad a los avances relacionados con estos pequeños microfósiles fosfáticos, provocando en el mundo de la Paleontología una “fiebre de los conodontos” que se extendió durante más de un siglo.

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Figura 2: Lámina 2 extraída de Monographie der Fossilen Fische der Silurischen Systems der Russisch-Baltischen (Pander, 1856), primer trabajo en el que se describen los elementos conodontos.

 

Y el enigma se hizo fósil

Y, al igual que otros grandes descubrimientos de la Historia, fue la casualidad la que desveló el misterio. En 1983, el conservador de un museo escocés encontró en un cajón el fósil de un pequeño organismo de cuerpo alargado que se encontraba sin catalogar (Briggs et al., 1983). Al estudiarse con mayor detalle, se observó que dicho fósil estaba rodeado de una gran cantidad elementos conodontos de una morfología similar. El estudio en profundidad de dicho espécimen determinó que dichos elementos conodontos estaban asociados al organismo en cuestión, haciéndose oficial el nacimiento del “animal conodonto” (Fig. 3).

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Figura 3: Primer espécimen de conodonto históricamente documentado procedente del Carbonífero inferior de Escocia. Fotografía del Dr. R. J. Aldridge.

 

Pero entonces ¿qué son los conodontos?

A día de hoy está globalmente aceptado que los conodontos eran una clase de pequeños cordados marinos, asignados con dudas al grupo de los agnatos, con una morfología similar a la de las actuales anguilas, con grandes ojos y una serie de elementos dentiformes (elementos conodontos) dispuestos de forma bilateralmente simétrica. Pese a su siniestra apariencia, se piensa que eran organismos filtradores cuya dieta se basaba en el plancton, aunque todavía no se tiene clara la función exacta de los elementos conodontos (Fig. 4).

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Figura 4: Recreación del conodonto Promissum pulchrum. Ilustración de Nobu Tamura, 2015.

 

Los conodontos habitaron los mares desde el Cámbrico inferior hasta el Triasico superior, cuando se extinguieron definitivamente. Su rápida evolución y diversificación, junto con su abundancia, les confiere un gran valor desde el punto de vista bioestratigráfico. Es decir: permiten datar los estratos con gran precisión y correlacionarlos con otros estratos muy distantes entre sí geográficamente. Es por ello que su estudio ha sido crucial para el desarrollo de la Geología y la Paleontología, siendo uno de los “fósiles guía” más útiles a la hora de trabajar con rocas del Paleozoico.

Los conodontos y el ¿petroleo?

Pero no sólo son útiles para datar las rocas. De hecho, poseen una cualidad que los hace todavía más especiales: son unos magníficos paleogeotermómetros.

Resulta que el hidroxiapatito del que están compuestos los elementos conodontos, al experimentar diferentes grados de temperatura, fruto de la diagénesis de la roca, se altera y cambia de color. ¿De qué nos sirve esto? Pues bien: si comparamos el color de alteración de ciertos conodontos con el grado de alteración térmica de las rocas, podemos establecer relaciones entre dicho color de alteración y el estadio maduración térmica de las rocas propensas a contener hidrocarburos.

Dicho de otra manera: si encontramos conodontos con un color de alteración determinado, podemos saber si esa roca puede albergar o no petróleo. Es por ello que las compañías petrolíferas cuentan entre sus filas con un gran número micropaleontólogos expertos dedicados a estudiar exhaustivamente sondeos de prospección en pos de encontrar los niveles de maduración térmica adecuados. Tanto es así, que se han llegado a desarrollar tablas e índices del color de alteración de estos elementos conodontos, de cara a facilitar el trabajo y así agilizar las prospecciones (Fig.5)

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Figura 5: Índice de color de alteración de los conodontos según Epstein et al. (1987).

Y esta es la historia de cómo un organismo pasó de ser uno de los misterios más enigmáticos de la historia de la Paleontología a uno de los fósiles más importantes para la Comunidad Científica y la industria del petróleo.

Referencias

Briggs, D. E. G,  Clarkson, E. N. K & Aldridge, R. J. 1983. The conodont animal. Lethaia, 16, 1-14.

Epstein A. G., Epstein J. B. & Harris L. D. 1977. Conodont Colour Alteration- an index to organic metamorphism. United States Geological Survey Professional, Washington, 995, 1–27.

Knell, S. J. 2012. The Great Fossil Enigma: The Search for the Conodont Animal. Indiana University Press, Bloomington, 440 pp.

Pander, C. H. 1856. Monographie der Fossilen Fische der Silurischen Systems der Russisch-Baltischen. Buchdruckerei der Kaiserlichen Akademie der Wissenschaften, 91 pp.

Rexroad, C. B. 1958. Conodonts from the Glen Dean Formation (Chester) of the Illinois basin. Illinois State Geological Survey, 209, 27 pp.

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Herpetofauna (I): psicodélico

Pues sí, parece que los astros se han alineado y vamos a tener artículo sobre zoología, ¿el motivo de mi ausencia estos meses? Principalmente que no tenía ni tiempo, ni ganas de escribir y, para hacer las cosas mal, mejor no hacerlas. Últimamente he estado saliendo bastante al campo y eso ha hecho que vuelva la inspiración, así que he decidido poner a mi pequeño y retorcido cerebro a trabajar. Colocad el culito en un asiento cómodo, poneos las gafas para ver “de cerca” y disfrutad.

Si tuviese que describir al animal del que voy a hablaros hoy con una única palabra, seguramente sería “psicodélico”. Y es que nos encontramos con un ser de aspecto inconfundible, con el cuerpo comprimido lateralmente, una cola prensil, extremidades largas y delgadas con dedos oponibles en disposición 3+2, ojos prominentes e independientes entre sí, cabeza con casco que acaba en una cresta curvada, una lengua tan larga como la longitud total de su cuerpo cuyo extremo acaba en forma de maza pegajosa y, por si fuera poco, cambia de color (gracias a sus cromatóforos, células pigmentadas muy molonas) dependiendo de su estado reproductor, estado de ánimo y necesidades de termorregulación. Una puta pasada.

Para los que no sabéis a qué animal me refiero, os daré una última pista, su nombre empieza por “cama-” y termina por “-león”. Si aún no lo adivináis, vuestra adicción al pegamento os ha pasado factura y necesitáis ayuda de un profesional.

Los que no tenéis ningún tipo de adicción destructiva y gozáis de una capacidad de deducción normalita seguro que lo habéis acertado, me refiero al camaleón y, aunque las características que he mencionado anteriormente son aplicables a la mayoría de las especies (alguna excepción hay por ahí), yo me centraré en el camaleón común Chamaeleo chamaeleon.

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Imagen 1. Ejemplar de camaleón común sobre una rama. Fotografía propiedad de Germán Franco Polo, si se te ocurre usarla sin mi permiso haré que te empapelen, cosillas de los derechos de autor.

El camaleón común es, sin duda, uno de los reptiles más jodidamente maravillosos de la herpetofauna ibérica. Esta joya de animal se distribuye por puntos concretos del sur de la Península Ibérica, así como en Malta, Italia, Creta, la costa mediterránea africana y el sur de la Península de Anatolia. Sitios donde el fresquito abunda (nótese la ironía), esto se debe a que es un reptil tremendamente termófilo, puedes encontrar camaleones a las 14:00 en pleno mes de Agosto en un día de terral malagueño (aire calentito que hace que se te caigan las pestañas) subidos en lo más alto de una retama soleándose, mientras el resto de reptiles están escondidos debajo de piedras y troncos para no tostarse.

¿Qué ocurre si encontramos un camaleón en Madrid, por ejemplo? Pues que algún “espabilao” ha decidido llevárselo de recuerdo tras sus vacaciones veraneando en el litoral andaluz, se ha dado cuenta de que es un animal que puede tener muy mala leche y ha decidido soltarlo, condenándolo a morir en cuanto llegue el frío invierno. En este caso hay que avisar al SEPRONA para que se encargue del animal y de empapelar al “espabilao”. Esto afortunadamente es cada vez menos frecuente, aun así las poblaciones de camaleón siguen sufriendo la destrucción de hábitat y los atropellos, no obstante la especie muestra una lenta expansión (son lentos para casi todo).

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Imagen 2. Un camaleón común atropellado en un carril. Fotografía propiedad de Germán Franco Polo, si se te ocurre usarla sin mi permiso haré que te empapelen, cosillas de los derechos de autor.

Su hábitat favorito son las dunas costeras y los retamares mediterráneos donde abundan los insectos, base de su alimentación. Y es a la hora de alimentarse cuando el camaleón se pasa su lentitud por la cloaca, ya que para capturar a sus presas proyecta su larga lengua a tal velocidad que solamente las cámaras de alta velocidad son capaces de captar el momento con todo detalle.

Son animales diurnos, solitarios y territoriales. En la época de celo (Julio-Septiembre) los machos se tornan muy agresivos con sus congéneres, especialmente si hay alguna hembra de por medio. Lo más probable es que el macho cachas de la retama sea el pretendiente ganador, en cuyo caso morderá apasionadamente a la hembra y a partir de aquí todo es lujuria y desenfreno reptiliano. Para realizar la puesta la hembra bajará a tierra y excavará un agujero a los pies de algún arbusto, en este depositará hasta 30 huevos que eclosionarán en el verano siguiente. Imaginaos el tostón que tiene que ser cavar un agujero con esas patitas, no es de extrañar que esta ardua tarea llegue a ocupar una noche entera, de hecho algunas hembras no superan el tremendo agotamiento post-puesta y mueren al finalizarla.

¿Qué más queréis que os cuente? Es un animal simplemente alucinante, si tenéis la suerte de ver alguno observadlo sin molestarlo, en el caso de que os muerda puede tardar bastante en soltar y, aunque no va a destriparos ni a esparcir vuestros restos por el retamar, no es agradable.

En resumen: los camaleones molan mucho y, como cualquier ser vivo, merecen nuestro respeto.

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Imagen 3. Detalle de la cabeza de un camaleón común. Fotografía propiedad de Germán Franco Polo, si se te ocurre usarla sin mi permiso haré que te empapelen, cosillas de los derechos de autor.

P.D. Si descubro, querido lector, que eres de esos “espabilaos” que se dedica a secuestrar camaleones o a cualquier animal para condenarlo a una muerte segura, seré yo quien te secuestre a ti y no te gustará.

Parkinson – Más allá del temblor…

El cerebro es “el órgano” y, aunque muchos intenten añadir que hay algo más allá de unas “”””””simples conexiones””””””, en mi humilde opinión, somos lo que nuestras neuronas mandan. Esto hace que nuestro sistema nervioso sea el director de orquesta de nuestro maravilloso sistema orgánico y el de la mayoría de animales complejos (más complejos que una medusa).

No voy a hablar de la complejidad del cerebro, todavía al menos, sino que voy a hablar de sus fallos. Mientras que con la noticia de esta maravillosa bióloga: Elisabeth Sánchez Mejías – Malagueña galardonada con el “Premio Joven Investigador CIBERNED”, introduje la enfermedad de Alzheimer, hoy os voy a hablar del Parkinson. Esto lo hago a raíz de algo personal, por lo que lo voy a intentar hacer para que todo el mundo lo entienda y lo siento si me enrollo.

Aunque los síntomas y tratamientos son interesantes, dejo eso a wikipedia. Yo me voy a

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Síntoma característico de temblores en los pacientes de la Enfermedad de Parkinson

centrar en hablaros qué es lo que pasa por dentro, por qué se altera el movimiento y las capacidades se debilitan.

En la enfermedad de Parkinson (EP), al igual que en la mayoría de patologías, el factor ambiental juega un papel crucial junto a la genética en su desarrollo, pero en este caso, como en muchas otras complicaciones neurológicas, la edad del individuo es clave.

Factor ambiental

En el caso de la EP, hay una toxina a la que llamaremos MFTP (1-metil-4-fenil-1,2,3,6- tetrahidropiridina) que en modelos animales desencadena la muerte selectiva de neuronas de la sustancia negra (región con gran cantidad de neuronas con funciones de regulación de la motilidad y con un pigmento oscuro específico del cerebro, denominado neuromelanina; de ahí su nombre) y causan deterioros en la motricidad del animal (síntomas similares a los producidos por EP).

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Localización de la sustancia negra (no confundir con sustancia gris) en el mesencéfalo de mamíferos.

La importancia de la MTFP hizo que se abrieran investigaciones en busca de contaminantes con el compuesto y, entre ellos, se encuentra la rotenona, una sustancia de origen vegetal utilizada como insecticida y que actúa bloqueando fuertemente la cadena respiratoria mitocondrial (orgánulo celular del que depende la supervivencia de todas nuestras células).

Factor genético

Se comenzó a sospechar ya a finales del s. XIX la posibilidad de herencia de la enfermedad, ya que había muchos casos de enfermos con antecedenes. Sin embargo, no fue casi a finales del siglo pasado cuando se descubrió que la mutación del gen PARK1 codifica la proteína α-sinucleína, componente principal de los cuerpos de Lewy, característica anatomopatológica típica de la EP. Hoy en día se conocen 16 genes PARK relacionados de algún modo con esta enfermedad.

Funciones de estos genes:

– Autofagia (eliminación de orgánulos excesivos, alterados o dañados)

– Proteólisis (Eliminación de proteínas alteradas o dañadas)

– Ubiquitinación o regulación celular

Factor gerontológico

La edad es el problema, como dijimos en un principio, de un gran número de patologías. Esto es debido a que la producción de “recambios” para el organismo dañado se reduce y hay parte de la infomación genética que se pierde. Cuando se disminuye el recambio o la reparación de proteínas, esto lleva a fallos genéticos o de regulación, lo cual está ya comentado en el punto anterior. Es por esto que el retraso del envejecimiento o el envejecimiento joven es clave en la actualidad científica (ver Cosas de la edad… El canibalismo envejece).

Resumiendo; la EP es una enfermedad multifactorial que depende de la genética, pero también del ambiente por los contaminantes a los que se vea expuesto y de la edad del individuo. Aunque aún el envejecimiento no tenga más cura que el deporte, la dieta sana y la mentalidad positiva, aún podemos hacer mucho por el medio ambiente (la reducción de contaminantes) y la genética médica.

 

 

De espermatozoides y pluriempleo

Los espermatozoides se han conocido siempre como esa “semillita” que se planta en la maceta y que, junto a los nutrientes y el agua de la maceta, hacen que nazca una nueva vida. Bueno, sin meternos en “verengenales” innecesarios con respecto a por qué el espermatozoide es la semillita, si el óvulo es realmente el huevo, vamos a ver algo genial de nuestra amiga, la célula nadadora (el espermatozoide).

espermatozoide-cabeza.jpg.png Al igual que las semillas, estas células no sólo tienen la función de transmitir la información de la “planta madre” a sus descendientes, sino que cumple muchos otros papeles.

En el estudio que os mostramos de la Fundació Clínic per a la Recerca Biomèdica, se han dado a conocer un gran número de proteínas “nuevas” del espermatozoide, ayudando a conocer mejor su funcionamiento. Estos estudios se han dado a conocer a nivel proteómico y transcriptómico (tanto la proteína en sí como el ARNm; si no comprendéis muy bien de qué os hablo, echadle un ojo a Genética desde la base), haciendo que las conclusiones sean más amplias de lo que un análisis único de protéinas puede abarcar. Analizándolo, este estudio tiene 3 claves:

  • El espermatozoide, no sólo transmite la información genética del padre, sino que colabora en funciones del desarrollo temprano del embrión.
  • Hay proteínas que es probable (todavía no es 100% seguro) que provengan desde fuera del testículo (lugar de producción de espermatozoides). Lo cual quiere decir, no sólo que hay una red más compleja de lo que se conoce, sino que el espermatozoide tiene proteínas que no expresa por sí mismo.
  • El ambiente y los hábitos del padre (epigenética) son importantes para la composición final del espermatozoide, lo que afectará en más o menos calibre al desarrollo del embrión.

Resumen de un articulazo de este equipo catalán que nos abre la mente con respecto a las funciones de una de las células más importantes para la vida pluricelular.

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Bibliografía:

Judit Castillo, Meritxell Jodar, Rafael Oliva; The contribution of human sperm proteins to the development and epigenome of the preimplantation embryo, Human Reproduction Update, Volume 24, Issue 5, 1 September 2018, Pages 535–555, https://doi.org/10.1093/humupd/dmy017

¿Qué es el picor?

A todos nos pica algo casi todos los días e, incluso ahora, que sólo lo estás leyendo, puede que te pique el hombro, el brazo o la mano (incluso el cachete), pero, ¿Por qué? ¿Qué es el picor?

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Antiguamente, se pensaba que el picor era la consecuencia de una pequeña inflamación o que era un dolor de baja intensidad; sin embargo, se ha descubierto que tiene su propia “carretera cerebral” independiente de la de los nociceptores (receptores del dolor).

El picor no es más que una reacción química que, por la inyección de saliva (mosquitos u otros “bichos”), infecciones (bacterias, hongos…) o quemaduras, activa unas neuronas de la piel que mandan la señal al cerebro de que hay algo raro en su superficie.

Las neuronas son la base del comportamiento y, aunque esto suene obvio, hay que remarcar que hay neuronas dedicadas a diferentes funciones. En el caso del picor, este se dispara cuando se activan los receptores de un neuropéptido (proteína de pequeño

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Estructura molecular del Nppb

tamaño que es producido y/o recibido por las neuronas) llamado Nppb (Natriuretic polypeptide B), que era la única forma conocida de activarlo. Como Nppb activaba “canales del dolor” (canales iónicos que disparaban la cascada bioquímica que conocemos como dolor), se pensaba que el picor eran dolores leves.

A pesar de eso, cuando se bloqueaban los receptores de Nppb en las neuronas, había un segundo neuropéptido que seguía haciendo efecto; el GRP (Gastrin-releasing peptide), es decir, en ratones que tenían bloqueada la vía de dolor que activaba Nppb, el GRP seguía haciendo efecto, por tanto, esta molécula sigue una “carretera” diferente a la de Nppb.

Estos resultados publicados en 2013 en Science obtuvieron 3 conclusiones básicas:

  • Definieron las primeras neuronas pruriceptivas/pruriceptoras (receptoras de picor)
  • Determinaron que el Nppb es un neuropéptido selectivo para la promoción del picor.
  • Las neuronas capaces de reconocer GRP son el siguiente paso de la cascada del picor, es decir, las neuronas que reciben Nppb, les pasan la señal a las que reciben GRP: resolvieron 2 de los pasos moleculares necesarios para que el cerebro sienta picor.

Bibliografía:

http://science.sciencemag.org/content/340/6135/968

Cosas de la edad… El canibalismo envejece

Ok, genial, suelta el brazo de tu colega, porfavor… relax. No os voy a contar que Science ha publicado que comerse el cerebro al estilo de Hannibal Lecter en “El silencio de los corderos” es beneficioso ni que retrasa el envejecimiento, pero si fueras un gusano, casi.

Los estudios publicados en Science desde el University College de Londres nos muestran que genes que eran beneficiosos durante el desarrollo del embrión o la juventud pueden volverse en nuestra contra con el tiempo, causando el deterioro general del organismo, lo que conocemos como envejecimiento.

Como dice el genético Keith Blackwell de la Escuela de medicina de la Universidad de Harvard, es un artículo bastante “provocativo”, aunque creo que lo dice desde el significado de “estimulante”. Nos da otro punto de vista con el que jugar con la biología haciendo que retomemos un concepto que mi profesor de bioquímica remarcaba en cada una de sus clases “LA REGULACIÓN”; el organismo, la célula o cualquier otro sistema, para que sea sostenible (estabilidad dinámica) tiene que tener la configuración de una red y tiene que disponer de una regulación que la haga estable.  Si se desregula el sistema, no se producen los feedback necesarios y el organismo, antes o después, llega a una estabilidad inherte: muere. Es básicamente como si a un recipiente llega el mismo agua que se va, siempre hay el mismo agua; en el momento en el que la entrada o la salida se altere, o se desborda o se seca.

Bueno, y esto, ¿qué tiene que ver con el canibalismo?

Una de las ideas que se tienen de por qué se envejece es porque el ADN y las proteínas se alteran y dejan de ser funcionales al 100%, por ejemplo; la falta de función de unas enzimas que son las telomerasas, hacen que los cromosomas que nos definen y nos permiten vivir se deterioren. Sin embargo, ahora tenemos otra idea en la mesa:

– Ciertos genes que dirigen el crecimiento y el desarrollo son, por razones obvias, beneficiosos durantes los primeros estadios de vida del organismo, pero si estos siguen funcionando en la edad adulta, pueden producir el crecimiento descontrolado de los tejidos: cáncer. El equipo del genético David Gems ha descrito en un artículo encabezado por Marina Ezcurra el primer ejemplo de esta hipótesis. Descubrieron que los nemátodos (C. elegans), en ambientes de pocos recursos, consumen sus propios intestinos (¡Ojo! Auto-canibalismo…) y, con la materia que obtienen, producen la yema de sus huevos. Si se bloquea la síntesis de la yema de los huevos, el intestino no se digiere y no almacenan grasa, pero además, al evitar esta digestión, los animales viven más tiempo. Es por esto último por lo que piensan que lo que en los primeros estadios de vida es beneficioso (producción de yemas), puede ser perjudicial más tarde (envejecimiento y muerte). fx1_lrg.jpg

Nosotros no nos deboramos nuestros propios intestinos (lo siento a los que tengáis la imaginación rápida), pero nuestros genes nos pueden destruir del mismo modo, haciendo que envejezcamos más prematuramente, dependiendo de la dinámica de nuestros genes y nuestro ambiente en la juventud. Un ejemplo es la proteína mTOR que controla el metabolismo y crecimiento celular; es esencial para el principio del desarrollo y diferenciación de muchos tipos celulares; sin embargo, si se mantiene activo en animales adultos, promueve la formación de tumores, enfermedades neurodegenerativas y enfermedades derivadas del envejecimiento.

Este estudio hace que nos tomemos esta hipótesis más seriamente, pero estos descubrimientos necesitan más estudio previo, ya que podría ser sólo aplicable a nemátodos.

Bibliografía:

https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(18)30826-1?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS0960982218308261%3Fshowall%3Dtrue