La célula – nociones para andar por casa

Hoy os quiero hablar de la base de la vida; la célula. Todos hemos escuchado hablar de ellas, pero es cierto que sin una base mínima de biología es complicado saber lo que es… ¡EMPECEMOS!

¿Qué es?

La célula es la unidad mínima de vida, es decir, la “cosa” más pequeña y simple que es capaz de mantenerse viva por sí misma. De una forma simple, la célula es como una pelota de playa, rellena de agua de mar y con algunos papeles de instrucciones dentro…Te explico:

La pelota de plástico tiene una superficie que permite separar un medio interno (el aire comprimido dentro de la pelota) y el externo (todo el resto); esto en la célula se llama membrana celular. Esta membrana celular, al igual que la superficie de la pelota,

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Figura 1. Simplificación de la superficie y la membrana celular.

separa los dos medios y permite que el medio interno tenga una presión y composición diferente al medio externo y si se forma un agujero, la célula explota igual que la pelota. Además, en la célula, encontramos muchas pequeñas válvulas que si es necesario van a permitir que salgan y entren cosas, algo parecido a lo que sucede con la pequeña válvula que tienen estas pelotas también; en la célula estas válvulas que transportan cosas entre el interior y el exterior se llaman transportadores de membrana.

Bueno, ya tenemos la primera capa hecha, ahora imagináos que en vez de aire comprimido en el interior de la pelota, la hinchamos con agua de mar. Este agua de mar tiene sal disuelta y “cosas flotando“, en la célula estas cosas flotando son las que hacen posible que produzca energía y la gaste para mantenerse viva y, bueno, no flotan exactamente, sino que lo hacen siguiendo un orden guiado por cables, como si se tirasen por una tirolina, pero bueno estas “cosas” componen el material intracelular. Para terminar quiero hablaros de esas instrucciones que hay flotando en la pelota. Estas instrucciones son super importantes, ya que son necesarias para hacer más pelotas como esta. En ellas está todo lo necesario para saber de qué

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Figura 2. Simplificación de la célula completa.

material hacer la pelota, cuántas válvulas hay que poner y dónde, que “cosas” tienen que flotar en el agua y como se tienen que mover…todo. Esta información se llama ADN en la célula y si queréis saber más de cómo funciona haced click aquí.

¿Oye, pero dónde están?

Pues en todos lados, donde hay vida hay células. Las bacterias son células simples llamadas procariotas, las algas pueden ser microscópicas y formarse de una o pocas células, al igual que otros seres que forman parte del plancton, aunque estos suelen ser células más complejas llamadas eucariotas. Y bueno, tú estás hecho de muchísimas células diferentes que se unen para formar tejidos (el tejido nervioso, por ejemplo), que se unen entre sí para formar los órganos (el cerebro), que se unen en sistemas (sistema nervioso, que se forma del cerebro, la columna vertebral, el cerebelo…etc) y del conjunto de sistemas apareces tú. Es porque estamos hechos de células y que casi una tercera parte de tu libro de instrucciones de tu ADN es igual que el de un gusano.

¡Espero que os haya gustado! ¡Uníos a la página y comentad!

 

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Antibióticos – Apunten…¡Fuego!

Los antibióticos son medicamentos que están con nosotros desde siempre, tanto históricamente como a nivel individual, ya que hemos escuchado desde pequeños que los antibióticos van a matar a los bichos “malos” para sentirnos mejor y que podamos volver al cole el lunes (frase final que podría sabotear el tratamiento, pero bueno). Y, bueno…¿Qué son?

Antibióticos ¿Qué es y contra qué me protege?

Los antibióticos son sustancias producidas por los seres vivos (o algún derivado sintético de estas sustancias) que son capaces de acabar con la vida de esos “bichos” que nos producen enfermedades, los llamados “patógenos“. Sin embargo, no atacan a todos los patógenos, aunque la palabra biótico, se refiere a todos los organismos vivos, se reserva esta palabra para los compuestos que atacan a las bacterias. Por tanto, un antibiótico es una sustancia que ataca a una zona determinada de las bacterias, pudiendo encontrar muchas bacterias que son sensibles a un antibiótico, pero son resistentes a otros muchos.

¿Cómo funciona un antibiótico?

Como he comentado antes, los antibióticos tienen dianas concretas, es decir, dependiendo del antibiótico van a atacar a una zona diferente. Tomando como ejemplo este dibujo simplificado de una bacteria (que es un organismo compuesto de una única célula) vamos a ver cómo funcionan los antibióticos:

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Figura 1. Estructura simplificada de una bacteria.

Entre los componentes más importantes de las bacterias, y de cualquier célula, encontramos la membrana celular, esencial para separar el exterior y el interior (además, hay muchos receptores que comunican ambos lados, lo que es esencial para la supervivencia de la bacteria) y el material genético, encargado de contener toda la información necesaria para llevar a cabo todas las funciones de la célula (es el manual de instrucciones ver genética desde la base), pero además, hay células que tienen una muralla extra, una cáscara o una pared celular, que les dan una rigidez extra frente los cambios externos (salinidad, estrés físico, ácido/bases…). Pues son estos 3 componentes a los que atacan la mayoría de los antibióticos para poder destruir las defensas de la bacteria. Son capaces de bloquear la formación de la membrana o la pared celular y de dañar la producción de material genético, lo que hace que, cuando una bacteria se divide, las células hijas no tengan todo lo necesario y mueran o, simplemente, impide que se puedan dividir.

Algunos ejemplos

Os voy a poner ejemplos de los antibióticos más típicos para que los conozcáis y veáis que no todos los antibióticos sirven para todas las bacterias y (para ningún virus ni hongo, para eso están los antivirales y antifúngicos):

Ampicilina: este antibiótico pertenece al grup de los llamados “beta-lactámicos” junto a la famosa penicilina y sirve contra una gran cantidad de bacterias, ya que ataca a la formación del peptidoglicano, componente mayor de la pared celular en muchas bacterias (las llamadas bacterias Gram-positivas). Es muy efectivo en la fase exponencial de crecimiento, es decir, al comienzo cuando hay pocas bacterias y tienen que dividirse mucho y, por tanto, producir nuevas paredes celulares. Si se bloquea esta síntesis, la bacteria se encuentra “desnuda” y sufre cambios de presión que acaban por matarla.

Polimixinas: pasamos de la pared a la membrana celular. Este antibiótico ataca a la membrana celular haciendo algo parecido a los que sucede cuando clavas un cuchillo en una patata y lo giras. En el caso de la patata rompes la patata porque separas las dos partes con un cambio de posición del cuchillo, mientras que la polimixina hace que cambie la composición de electrones en la membrana rompiéndola, creando poros y provocando la muerte de la célula.

Inhibidores del material genético: en este caso podríamos hablar de inhibidores de la síntesis de proteínas (las “herramientas” celulares que son resultado de ese libro de instrucciones general o ADN) como la kanamicina, síntesis de ARN (fotocopia que se hacen los obreros para crear las herramientas) como la rifampicina o la apertura del libro de instrucciones (el libro de estrucciones está normalmente cerrado y se abre sólo cuando hace falta fabricar algo) como el ácido nalidíxico que, a modo de ejemplo, bloquea el funcionamiento de las ADN girasas que son las encargadas de abrir este libro para comenzar la producción, sin producción no hay herramientas para mantener la vida de la bacteria y acaba muriendo.

Y… ¿las resistencias?

Hay muchas bacterias que evolucionan adaptándose al medio y, por supuesto, a lo que es dañino para ellas en él. Basándose en la expulsión del compuesto o en su transformación, muchas bacterias han desarrollado mecanismos de resistencia a antibióticos que a menudo suponen un gran problema a nivel sanitario, tanto para plantas como para animales y, por supuesto, humanos (ver proteínas ABC – La resistencia (y muchas otras cosas)).

¿Qué se investiga ahora?

La investigación que se realiza actualmente con los antibióticos es, al menos en los casos que conozco, ya que no es mi campo concreto, la búsqueda de los mecanismos evolutivos que permiten a estas bacterias hacerse resistentes y intentar comprender la conexión entre diferentes especies y la posible transmisión horizontal de resistencias, es decir, las bacterias poseen unos fragmentos de material genético que se llaman plásmidos y pueden transferirse de unas bacterias a otras como si fueran mensajes de WhatsApp y en ellos puede encontrarse la información para volverse resistente a algunos antibióticos. ¡¡Seguimos investigando!!

Las vacunas y el autismo – el resultado de un muy mal periodismo y un penoso “científico”

Que el número de personas que sienten rechazo frente a las vacunas va aumentando es una realidad y es algo que los científicos no sólo tenemos que criticar, sino que también tenemos que ponerle freno, qué mejor modo que la divulgación.

Antes de nada dejar claro que, aunque trabajo en el campo de la inmunología estoy fuera de empresas farmacéuticas y trabajo por y para el conocimiento.

Las vacunas, grosso modo, es un método por el que presentamos a las células de nuestro sistema inmune pequeños trozos de los microorganismos que nos causan las enfermedades para que así los reconozcan si aparecen y sea mucho más fácil combatirlos. Por hacer alguna analogía, es ese trozo de tela que se le da a un perro policía para que busque un olor similar y encontrar a una persona. Algo tan sencillo y que, en el peor de los casos, te causa fiebre por la reacción del sistema inmune, es el único método que tenemos para luchar frente al sarampión, la varicela o la hepatitis.

Aunque el periodismo fue el detonante del problema, porque está claro que si hay 1 cosa mala entre 1 millón de cosas buenas, será la mala la que salga en las noticias, el culpable de este alboroto fue Andrew Wakefield, un ex-médico de Bath (Inglaterra) quién publicó un artículo ya desmentido (del que os dejo el link The lancet – Retracted Andrews Wakefield research) en el que tenía como pacientes a 12 niños y relacionaba que la vacunación contra el sarampión, la rubeola y las paperas (9 de ellos); una infección por sarampión (1 de ellos) y dos otitis (2 de ellos) causaba autismo, psicosis desintegrativa y encefalitis; y la aparición de tumores en el sistema digestivo. El artículo presenta una falta de rigor científico absoluta al mezclar tantísimas variables que pueden cambiarlo todo, una independientemente de la otra, y querer sacar conclusiones causales y reales, pero es que además fue acusado de malos tratos a los niños que formaron parte de su estudio, haciendo que las malas prácticas oscureciesen aún más a este “investigador”. Por suerte, en 2011 se publicó la desaprobación de sus estudios por malas prácticas (tanto por el trato del paciente, como por manipular la “muestra” de la investigación, ya que por lo visto los pacientes eran hijos de familias previamente seleccionadas entre los grupos antivacunas) , pero también por haber manipulado sus datos, haciendo que sus resultados sean totalmente falsos.

Conclusión, las vacunas pasan muchos, muchos, pero que muchos controles para ser lanzadas a su uso, pero además, son muchas las personas que pasan, no decenas de años, sino su vida entera luchando por encontrar la cura o la vacuna para una enfermedad para que tu vengas ahora a decir que las vacunas causan autismo porque una persona, publicó en 1998 que eran malas y hace ya 8 años se desacreditó.

Por favor, hagamos del mundo un lugar más seguro y más científico en el sentido de la curiosidad, es necesario ir a las fuentes y verificar si lo que nos cuentan es cierto, ya que los titulares suelen ser muy sensacionalistas y vendernos una idea que no siempre tiene que ser cierta.

El ejército olvidado – Sistema inmune de plantas

Cada vez que hablamos de inmunología o de sistema inmune, pensamos instintivamente en ese conjunto de herramientas que nuestro cuerpo tiene para deshacerse de las bacterias y los virus (y contra hongos, contra sí mismo…). Sin embargo, muy poco se habla de cómo otros organismos luchan contra las infecciones… Por ejemplo, las plantas.

– ¡Se habla hasta de la inmunidad de bacterias, pero no de mis plantas! – me dijo un compañero botánico. Y es que tiene razón; el tan conocido sistema CRISPR-Cas9, no es más que la transformación en herramienta genética de un “sistema inmune” bacteriano, que reconoce secuencias de bacteriofagos (virus que “comen” bacterias) para eliminarlos y evitar que les maten.

Es por esto que hoy voy a hablar un poco del maravilloso mundo de la inmunología vegetal.

Los muros del reino

Antes de nada, deciros que las plantas raramente caen enfermas, ya que los patógenos suelen ser muy sibaritas con sus víctimas (suelen ser específicos de una especie o de una familia) o son sensibles a las defensas de estas.

La primera línea de defensa de las plantas se llama inmunidad innata al igual que en los animales, y se compone de las defensas pasivas (barreras físicas y secreciones químicas) y de la respuestas a patrones estructurales del patógeno (a sus “cuerpos”; son las denominadas PTI o inmunidad disparada por patrones moleculares asociados a patógenos (PAMPs).

Las barreras físicas de las plantas son la cutícula, similar a la piel en animales, y la propia pared celular vegetal, una estructura rígida que delimita y protege cada célula que compone la planta. Además, hay estructuras que evitan el contacto del agua con esta cutícula, haciendo que, si no hay agua, las bacterias no puedan moverse sobre esta piel vegetal. Estas estructuras son los pelos vegetales; los tricomas.

Por otro lado tenemos las defensas químicas. ¿Es que pensabas que a las plantas les bastaba con hacerse su propia comida? ¡No! Además de eso, son capaces de hacerse sus propios “Antibióticos”. Una gran parte de los llamados metabolitos secundarios son productos que son capaces de agujerear las bacterias (saponinas), evitar que los insectos sean capaces de digerir el material vegetal (inhibidores enzimáticos) o de evitar la invasión de hongos (defensinas).

Cazando al extraño

La primera línea de defensa, tras estas barreras físicas y químicas, es el reconocimiento de los patógenos, disparando una señal llamada PTI. Pero para ello necesitan receptores, unas estructuras que sean capaces de diferenciar un agente extraño de algo normal en la planta. Estos son los receptores de reconocimiento de patrones o PRR.

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Fig 1. Inmunidad disparada por PAMPs (PTI). Respuesta de la planta frente a la presencia del patógeno.

 

Los PRR reconocen algo extraño (el “cuerpo” de la bacteria, por ejemplo) y dispara una señal que desencadena una respuesta (producción de hormonas, acumulación de calosa para bloquear la invasión… entre otros).

Esta PTI constituye la unión entre la respuesta primaria, capitaneada por las defensas pasivas y la respuesta inducida, liderada por la inmunidad disparada por efectores (ETI) .

Artillería pesada

Cuando los muros caen y las primeras líneas de defensa han sucumbido al ataque extraño, no queda más que desarrollar estrategias para acabar con el enemigo.

En muchas ocasiones, los patógenos que son reconocidos por los PRR, son capaces de bloquear la respuesta inmunataria (PTI). Básicamente, es como si cortasen el internet antes de mandar el mensaje, tu puedes seguir dándole a enviar, pero el mensaje nunca va a llegar. Por esto, la evolución a dotado a las plantas de sistemas que evitan este bloqueo (genes de resistencia) que son especificos de un mecanismo de un patógeno concreto (genes de avirulencia). Esto último, aunque simplificado, es lo que se llama la Hipótesis gen a gen.presentacic3b3n-sin-tc3adtulo10.jpg

Fig 2. Inmunidad disparada por efectores. Bloqueo de la inmunidad innata disparada por PAMPs (izquierda) y desarrollo de resistencia de la planta frente a este bloqueo (derecha)

Este mecanismo que se activa por la presencia de mecanismos de virulencia (toxinas, por ejemplo) o efectores, es el denominado ETI (inmunidad disparada por efectores). Y al bloquear el efector (bloquea el bloqueo del sistema inmune), permite la continuación de la señal y se produce la respuesta inmune.

Renovarse o morir

La historia de una especie vegetal y un patógeno no es algo momentáneo, sino que lleva consigo un trabajo evolutivo muy importante. Mientras que al principio el patógeno saltará las alarmas de la PTI y será eliminado, algunos de sus compañeros evolucionarán para saltarse esa línea de seguridad y provocará la enfermedad. Sin embargo, de igual modo, algunas de las plantas atacadas por él, evolucionarán y desarrollarán mecanismos para detectar cómo ha sido capaz de saltarse el control, desarrollando ETI.

A pesar de eso, habrá patógenos que se evadan la respuesta ETI provocando la enfermedad, a lo que las plantas responderán con otro mecanismo ETI diferente. Esto es lo que se llama el modelo en zig-zag de la evolución planta-patógeno.

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Fig 3. Modelo de zig-zag. El patógeno desarrolla nuevos mecanismos para bloquear la activación del sistema inmune (izquierda), pero la planta, a su vez, desarrolla nuevos mecanismos para bloquear el bloqueo y activar esta respuesta (derecha)

¡ENCENDED LAS ALMENARAS!

Hemos hablado mucho de las respuestas locales, pero las plantas también tienen una respuesta sistémica, es decir, son capaces de producir una respuesta inmune en órganos alejados del origen de la señal.

Cuando una bacteria ataca una hoja concreta, la planta transmite la señal de alarma por su tallo y es capaz de activar una respuesta inmune en otras hojas diferentes, previniendo otro posible ataque. Esto se conoce como resistencia sistémica adquirida (SAR). Sin embargo, hay bacterias y hongos que lejos de causar daño, activan al sistema inmune de la planta, mejorando su salud y su resistencia frente a patógenos.

Aliados en tierras enemigas

La rizosfera es el entorno que rodea las raíces, donde encontramos una serie de bacterias y hongos (rizobacterias y micorrizas, respectivamente) que mejoran la adquisición de nutrientes de la planta y son capaces de productir antibióticos, pero además, son capaces de inducir una respuesta inmune de la planta frente a posibles futuros ataques. Esto es la denominada resistencia sistémica inducida (ISR).

La diferencia clara es que, mientras que el SAR es activada por un patógeno y previene de un ataque en otra zona, el ISR previene de un posible ataque sin presencia de ningún patógeno. Todo esto, junto a las defensas pasivas, y las PTI y ETI, construyen un complejo sistema inmune que es capaz de relacionarse entre sí y evolucionar.

 

Espero que os haya gustado este viaje hacia el sistema inmune de las plantas y que ahora veáis que las plantas no son esculturas, son seres vivos que nacen, crecen y mueren, pero sobre todo viven y luchan por sobrevivir.

 

Glosario:

PAMPs: patrones moleculares asociados a patógenos (partes de la estructura del patógeno que pueden ser reconocidas por la planta).

Patógeno: microorganismo que es capaz de producir una enfermedad.

PTI: inmunidad disparada por patrones moleculares asociados a patógenos (PAMPs).

PRR: receptores del sistema inmune de plantas que reconoce patrones (los PAMPs) y disparan una respuesta inmune (la PTI).

ETI: inmunidad disparada por efectores

SAR: resistencia sistémica adquirida

ISR: resistencia sistémica inducida

Productos ecológicos.

¿Qué piensas cuando escuchas hablar de los productos ecológicos? Seguramente pienses algo sobre que son la última moda o que son mejores que los productos que hemos tomado convencionalmente.

Si ponemos en el buscador las palabras “productos ecológicos” lo primero que nos aparecen son tiendas donde los venden, ya sean físicas u online, y páginas donde te explican las razones por las que debemos de consumirlos.
Sin embargo, ¿sabemos realmente los beneficios y las contraindicaciones de los productos ecológicos? En este artículo vamos a comentar las opiniones de algunos de los científicos más puestos en este tema y aprender a pensar si queremos o no consumir productos ecológicos.

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Los productos ecológicos provienen de una agricultura ecológica que es un sistema de cultivo en el cual no se utilizan productos químicos sintéticos u organismos genéticamente modificados (OGM’s) ni para abono ni para combatir las plagas. El objetivo de este sistema es la obtención de productos más sanos para la salud y mantener un sistema ecológico y económicamente estable.

Existen numerosos estudios que afirman que la cantidad de metales pesados tóxicos como por ejemplo es el Cadmio es menor en productos ecológicos que en productos convencionales a igual que la cantidad de ácidos grasos beneficiosos de la leche y la carne que es mayor en productos ecológicos que en productos convencionales.

Por otro lado, tenemos el sabor del producto. Aquellas personas que apoyan a los productos ecológicos también apoyan que su sabor es más sabroso en comparación con aquellos productos tratados con insecticidas, sin embargo, la ciencia contrasta estos datos ya que el sabor de un producto no proviene de la forma en la que haya sido cultivado, sino del momento de maduración y el momento de ser vendido.

Además de todos los puntos comentados, hay que tener en cuenta que todos los productos, tanto los ecológicos como los convencionales, pasan un control de calidad por lo que una persona que consuma productos convencionales no está “destrozando” su salud frente a una que consuma productos ecológicos.

En la actualidad, la población busca productos similares, es decir, productos que tengan la misma apariencia, mismo brillo, mismo tamaño, nada de manchas, nada de “desperfectos”, sin embargo esto con los productos ecológicos no ocurre. Los productos convencionales se producen en una mayor cantidad que los productos ecológicos y se pueden tomar la molestia de excluir los productos “feos” de los que la población compraría mientras que con los productos ecológicos esto es más complicado ya que todos los productos que se cosechan salen al mercado y siempre no gustan al público.

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Por otra parte está el problema de la duración de los productos. Los productos tratados con insecticidas químicos y con conservantes son capaces de aguantar un periodo de tiempo largo mientras que los productos ecológicos tienen un tiempo de duración mucho menor. Esto indica que los productos ecológicos no pueden ser transportados a otros países o simplemente, no puedes tenerlo en tu nevera más de 2 semanas.

Enfocando estos productos ecológicos a frutas y verduras, hay que tener en cuenta que la
población que consuma estos productos deben ceñirse a las frutas y verduras de temporada ya que no pueden cultivar una sandía en invierno sin usar productos químicos. Es cierto que este punto se está investigando cada vez más y la idea de los invernaderos ecológicos está en expansión pero tienen un problema principal y es la fertilización del suelo para poder cultivar ya que con los productos convencionales se utilizan muchos fertilizantes químicos y es más fácil la fertilización mientras que la agricultura ecológica cuesta un poco más.

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Y para terminar con este artículo, un punto de bastante importancia en nuestra sociedad es el tema económico. Los productos ecológicos son exclusivos y caros de producir por lo que su compra también es más cara que los productos convencionales y por tanto no son aptos para todos los bolsillos.

Como conclusión al dilema entre productos ecológicos o no, en mi opinión, depende de cada uno. En este artículo se expresan los pros y los contras de ambos productos y ya depende de cada persona si quiere o no consumir productos ecológicos.

 

No sólo las armas matan – Cólera

Yemen e Indonesia son dos reflejos claros de que los extremos en la naturaleza son estremecedores, mientras que en Indonesia los terremotos y el agua en forma de tsunamis han sido los causantes de cientos de muertes, la falta de este agua está

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Figura 1. Daños del tsunami en Indonesia.

colocando en jaque a 22 millones de personas en Yemen, teniendo que elegir entre no beber agua y morir en 2-3 días o beberla estando contaminada y sumarse al medio millón de personas (contabilizado) que están padeciendo cólera en el país. Además, la malaria y el dengue están volviendo en zonas en las que estaban olvidados por culpa de la acumulación de vectores (mosquitos) en las pocas zonas con agua. Un desastre que comenzó hace 3 años y que nos enseña que, en las guerras, no sólo las armas matan…

 

– La microbiología tras Yemen –

En mi sección hemos hablado de los parásitos de la malaria (Género Plasmodium) y del virus del dengue, pero nunca hemos hablado de Vibrio cholerae (V. cholerae); esa bacteria alargada (en forma de bacilo) que provoca el cólera.

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Figura 2. Bacteria del cólera (Vibrio cholerae)

Esta patología causa náuseas, vómitos (por el propio mal estar), calambres musculares por la pérdida de sales en las heces, shock hídrico por la falta de agua, taquicardias por la baja presión sanguínea…

Sin embargo, a pesar de lo que se piensa, V. cholerae no causa directamente el cólera, por lo que no causa fiebres (las fiebres las causa nuestro propio sistema inmune como respuesta a una infección), sino que se deben a una toxina colateral que produce: la toxina colérica.

 

– La toxina colérica

Es una toxina tipo AB, es decir, tiene una parte B que se adhiere y una parte A que es la activa. Esta toxina se libera en el intestino delgado y se une a estructuras concretas que permite la salida de iones esenciales como el cloro y el sodio, lo que provoca que, por simple física, se dispare la salida de líquido hacia la cavidad del intestino, provocando las diarreas. Es algo así como si en un pantano se abriesen las compuertas de agua y no se cerrasen… Esto causa las pérdidas de agua excesivas del cuerpo, los shocks, bajada de presión sanguínea…

Tratamientos contra el cólera –

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el cólera es una enfermedad que puede tratarse de un modo muy sencillo. Con la simple rehidratación de los pacientes con sales (usando azúcar y zumo de limón, agua de coco o similares) y agua potable (filtrada y/o con la adición de cloro al 1% como desinfectante) puede salvarse la vida de estas personas, aunque en casos drásticos se usan antibióticos como la tetraciclina. No se pueden usar antidiarreicos, ya que evitan la eliminación de la bacteria.

Sin embargo, si no se trata (si no hay agua potable, por ejemplo), el cólera puede matar rápidamente una vez que se manifiestan los síntomas. Aunque hoy en día no tendría por qué ser un problema grave, en países como Yemen, debido a la falta de agua potable, es hoy una realidad para unas 500.000 personas.

Aquí os dejo un vídeo de Global Health Media muy bueno sobre el cólera.

 

No es una campaña a favor de ninguna asociación, no es la lucha política a la que nuestros mandatarios nos tienen acostumbrados. Es ciencia, es realidad y es la vida de 22 millones de personas… Unas vidas que por guerras inútiles, por la venta de armas y por el bloqueo de ayuda están en peligro.

– En la guerra, no sólo las armas matan –

 

 

 

 

Generación ex(patriada)pontánea

La ciencia no es una propaganda, no se vive de que de (muy) vez en cuando salgan en televisión 3 grupos de investigación de Madrid/Barcelona (porque no va a salir la UMA, la UEx o la UM, porque sería mucho pedir) dónde han hecho algún avance en la dura lucha que está presentando el cáncer/enfermedad de Alzheimer/Párkinson… Somos un país repleto, repito, REPLETO de talento.

 – Más allá de Got Talent –

No sólo Operación Triunfo, Got Talent o Menuda Noche (popularmente: Los Niños de Juan y Medio) muestran talentos.

Tenemos un total de 83 universidades, 50 de ellas públicas y 33 privadas, de las que el 98% (81) están impartiendo clases. En ellas tenemos a los futuros María Zambrano, Rafael Alberti, Antonio/Manuel Machado, Margarita Salas, Severo Ochoa, José María Cuevas… (Algunas de las figuras del ayer de la literatura, la filosofía, la ciencia y la economía española), Y LOS ESTÁN ESPANDANDO Y DEJANDO QUE SE VAYAN. Están haciendo que se valore más el no tener estudios y el ser un “listo” que trabajar duro y formarse.

Hartos estamos, desde filósofos, a filólogos y desde matemáticos a ingenieros, todos investigadores. Estamos hartos de que la investigación suponga una dedicación completa y no se vea (comprenda) su importancia.

Los médicos, enfermeros, fisios… Bueno, los sanitarios son un pilar fundamental de la sociedad. Sin embargo, no se dan cuenta ni ellos mismos de que desde los fármacos hasta las propias técnicas más “artesanales” o manuales han sido fruto de una investigación, no surgen por generación espontánea. Exactamente igual sucede con la medicina veterinaria… La salud, se investiga.

La economía y la política tienen su rama teórica, desde el comunismo al capitalismo hay miles de formas de comprender estas dos gigantes, y fuera de este espectro de colores visibles (desde el azul al rojo) hay muchas gamas desconocidas. La política y la economía, se investiga.

La literatura y la arqueología son esenciales para comprender el pasado, de donde venimos y qué se hizo en situaciones exactamente iguales que las que vivimos hoy en día. Nos ayuda a superar el presente y caminar hacia el futuro. Pero para enseñarlo y usarlo, hay que buscarlo y comprenderlo. La historia, la literatura y la arqueología, se investiga.

La alimentación es esencial, el buen estado de los vegetales que se siembran y la mejora del fruto ha sido la clave para que Europa y muchos otros países salgan de una hambruna constante. Sin embargo, para salvar al melón del oídio y para que las micorrizas se unan a las verduras y crezcan sanas hay que investigar. La agricultura, se investiga.

Podría tirarme HORAS escribiendo lo importantístima que es la investigación, pero lo dejo aquí. Podría hablar del deporte, de la metodología pedagógica, de la ingeniería de materiales… Pero es brutal que en un país con descendencia árabe, persa, visigoda, gala… de TODO, no hayamos cogido los puntos fuertes de cada una para ser una gran nación por NO, NO LO SOMOS, pero podríamos serlo.

La universidad es necesaria, la investigación es necesaria, los investigadores son necesarios, y vivimos en un país con muchos recursos humanos y materiales que no sabemos aprovecharlos.

Me alegro de ser español, y con esa pena me voy.