Envolviendo el planeta con plástico

¿Qué locura de título, verdad? ¡Pues no!

Los plásticos se utilizan para fabricar y envolver muchos de los productos que compramos y consumimos. El problema llega cuando ya no lo queremos, esto ocurre sobre todo con el plástico desechable de embalar y envasar. El plástico se utiliza porque es fácil y barato de fabricar y porque dura mucho tiempo. Lamentablemente, estas mismas ventajas hacen que se convierta en el aliado número uno de la contaminación. Su bajo precio hace que uno se deshaga rápidamente de él, y su larga existencia hace que perdure en el medioambiente durante largos periodos de tiempo, en los que puede causar grandes daños.

La cantidad de plástico que se desperdicia en los océanos está aumentando considerablemente, puede hallarse en toda la fauna marina, incluso en el plancton, la base de la cadena alimentaria marina.

Este pasado mes de Abril saltó a los periódicos la noticia del hallazgo de fragmentos de plástico procedentes de varios puntos del planeta en la zona del Ártico, los resultados es el fruto de una investigación internacional, liderada por el español Andrés Cózar, profesor del Departamento de Biología de la Universidad de Cádiz.

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Imagen 1: Ejemplo de trozos encontrados durante la investigación, imagen obtenida del periódico El Mundo.

Dichos restos fueron recogidos durante los cinco meses el estudio de la ruta que siguieron esos fragmentos de plástico gracias a una red de 17.000 boyas equipadas con geolocalizador, revelan que la mayor parte de esos residuos que han acabado en el Ártico proceden de las costas del Atlántico Norte, en particular de Escandinavia, Reino Unido y la costa Este de EEUU, y fueron arrastrados por las corrientes oceánicas. Según cuentan, los fragmentos pueden tardar entre uno y tres años en llegar, según del punto de donde partan.

El problema surge cuando las aves marinas, tortugas, mamíferos, peces etc interacciona con estos plásticos, bien quedándose enredados o bien ingiriendo los fragmentos de plásticos, no es difícil encontrar fotos de aves “rellenas” casi literalmente de fragmentos de plástico de todo tipo, o tortugas enredadas en redes, o focas con alguna extremidad atrapada en algún trozo de plástico. El resultado a la larga es el mismo, la muerte del animal, no es descabellado decir que en un año mueren más de un millón aves marinas y miles de tortugas y mamíferos, de los cuales, la gran mayoría de estos animales están protegidos.

Voy a intentar siempre terminar el escrito con algo positivo, y ha dado la casualidad, de que al poco de salir la noticia del hallazgo del fragmentos de plástico en el Ártico, surgió la noticia de que el gusano de cera (Galleria mellonella) son capaces de degradar un tipo de plástico, el polietileno, el descubrimiento fue de lo más inoportuno, la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Federica   Bertocchini, aficionada a la apicultura, encontró en una de sus colmenas ejemplares de estos gusanos, los guardó en una bolsa de plástico y al rato se dio cuenta que se estaban comiendo la bolsa.

El acontecimiento tan cotidiano del asunto puede hacer que se estudie qué genes están relacionados con la posibilidad de digerir el plástico y desarrollarlo para crear una herramienta que nos ayude a luchar contra este gran problema.

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