Manjares y víctimas del coleccionismo

Un sabor que tengo grabado a fuego en mi memoria es el de una ración de concha fina al pil pil que me comí cuando tenía unos 9 años, era la primera vez que probaba ese manjar y en aquel momento no sabía ni lo que era.

A día de hoy sé que la concha fina es un molusco, un bivalvo concretamente. También sé que mis conocimientos actuales sobre moluscos son suficientes como para daros la chapa con dos artículos sobre ellos…De hecho eso es lo que pienso hacer, voy a ser cruel y voy a permitirme caer en favoritismos, en este primer artículo os hablaré sobre moluscos tontos (la gran mayoría, son adorables) y en el segundo artículo sobre moluscos listos (los cefalópodos, mis favoritos).

Pero empecemos por lo básico, ¿Qué es un molusco?

Molusco viene del latín Mollusca, que significa blando, de modo que si estuviésemos en el año 700 a. C. nos valdría la definición de molusco como “animal de cuerpo blando”. Pero estamos en el año 2017, la ciencia ha avanzado enormemente y obviamente todos los moluscos tienen el cuerpo blando, pero no todos los animales de cuerpo blando son moluscos. Adoptaremos entonces la siguiente definición:

“Un molusco es un animal invertebrado cuyo cuerpo se organiza en torno a un pie ventral musculoso y una masa visceral dorsal, cuya epidermis, llamada manto, puede o no segregar una concha calcárea. Entre el manto y el pie se forma una cavidad paleal donde se alojan las branquias. El carácter exclusivo de los moluscos es la rádula, “lengua dentada” presente en la cavidad bucal, aunque algunos grupos la han perdido.”

Este grupo de animales es el que presenta actualmente un  mayor rango de edad, desde menos de un año en el caso de muchos gasterópodos hasta más de 500 años en el caso de la ostra Neopycnodonte zibrowii. También es impresionante el rango de tamaño, los bivalvos del género Condylocardia apenas llegan a 1mm, mientras que el calamar gigante Architeuthis puede superar los 15 metros.

A continuación haremos un repaso de las principales clases de moluscos (excepto cefalópodos, estos serán para el próximo artículo porque lo bueno se hace esperar).

Comenzaremos con las clases Solenogastres y Caudofoveata, ambas tienen en común que se trata de animales vermiformes, sin concha y con el cuerpo cubierto de espículas, los primeros viven sobre cnidarios (en el artículo “¡Socorro, una bolsa!” os cuento lo que son los cnidarios) y los segundos en fondos fangosos profundos.

 

Moluscos 1.jpg

Imagen 1. A la izquierda un solenogastro y a la derecha un caudofoveado, como puede apreciarse este último presenta un pie musculoso anterior y con forma de botón.

Continuamos con la clase Polyplacophora, son los quitones, presentan una concha con 8 placas articuladas, por lo que son inconfundibles. Sobre estas placas encontramos ocelos sensoriales llamados estetas, los quitones huyen de la luz, por eso suelen aparecer en grietas o debajo de las piedras.

Moluscos 2

Imagen 2. Un precioso quitón, normalmente tienen colores apagados, pero algunas especies parecen auténticas joyas.

De la clase Monoplacophora se conocen unas 25 especies, poseen una concha cónica con el ápice anterior (lo que permite no confundirlas con las lapas). Son considerados fósiles vivientes y la mayoría viven a gran profundidad, se consideraban extintos hasta que en 1952 se encontraron ejemplares vivos, frente a Costa Rica, de una especie a la que se llamó Neopilina galatheae.

Los miembros de la clase Scaphopoda se caracterizan por presentar una concha tubular de capas de carbonato cálcico cristalizado, tiene forma de colmillo y está abierta por ambos extremos. Cuando era pequeño y encontraba estas extrañas conchas en la playa pensaba que se trataban de colmillos de algún animal, ERROR, afortunadamente tarde o temprano llega la ciencia para demostrarte que de pequeño eras un ignorante.

Viven enterrados en los sedimentos marinos y se alimentan de foraminíferos que captan gracias a unos captáculos (filamentos acabados en un disco adhesivo) para dirigirlos hacia la rádula.

Moluscos 3

Imagen 3. Concha de escafópodo, NO COLMILLO, cuidadito.

Llegamos por fin a una de las clases más importantes del filo Mollusca, la clase Gasteropoda, son los caracoles y babosas. Su concha es de una pieza y suele estar enrollada en espiral, puede ser de forma variable y en algunos grupos puede incluso desaparecer. Una característica única de los gasterópodos es que sufren una torsión de 180º de la masa visceral durante el desarrollo embrionario en sentido contrario al de las agujas del reloj.

Como consecuencia de esta torsión la cavidad paleal pasa de la parte posterior a la anterior, con ella se trae hacia delante las branquias y los orificios anal y excretores, lo cual supuso un problema para los animales ya que en la cabeza se disponen los órganos sensoriales y estar continuamente expulsando heces junto a tu propia cabeza no es agradable. Pero la evolución es sabia, de modo que se ha favorecido la tendencia a lateralizar la cavidad paleal.

Así pues podemos distinguir tres subclases de gasterópodos dependiendo de la situación de la cavidad paleal.

Subclase Prosobranchia: con la cavidad paleal anterior y una concha bien desarrollada. Pueden ser dioicos (sexos separados, como nosotros) o hermafroditas, son marinos.

Las típicas caracolas marinas que encontramos en la playa son prosobrnquios, la diversidad de formas que puede tener la concha según la especie es increíble, motivo por el cual son muy valoradas en el mundo del coleccionismo. Esto ha ocasionado serios problemas para ciertas especies, cuya belleza o gran tamaño de sus conchas las ha llevado a encontrarse en situaciones delicadas o, en el peor de los casos, a la extinción. Diversas especies son comestibles, como Stramonita haemastoma, aunque otras pueden ser letales, como los miembros del género Conus.

Moluscos 4.jpg

Imagen 4. Un ejemplo de la increíble diversidad de formas de las conchas de los prosobranquios, de izquierda a derecha: Hemifusus ternatanus, Conus textile, Conus marmoreusHaliotis tuberculata. Imagen propiedad de Germán Franco Polo.

Subclase Opistobranchia: presentan la cavidad paleal en el lado derecho, tienden a poseer la concha reducida o a perderla completamente. A este grupo pertenecen los nudibranquios, famosos por sus llamativos colores e incuestionable belleza. Son hermafroditas y marinos.

Moluscos 5.jpg

Imagen 5. Preciosas ilustraciones de los nudibranquios Ceratosoma amoenumChromodoris annae. Imagen propiedad de Aynhoa Janira Gómez Ollé.

Subclase Pulmonata: carecen de branquias, pero la cavidad paleal se vasculariza con el fin de llevar a cabo el intercambio gaseoso a través del epitelio del manto, formando un “pulmón”. Son hermafroditas. Son todos dulceacuícolas o terrestres, ninguno marino.

Diversas especies son comestibles, como el típico caracol de jardín (Helix aspersa). Suelen presentar colores apagados, aunque hay excepciones, como los caracoles del género Polymita, cuya belleza los ha convertido en víctimas del coleccionismo.

Moluscos 6.jpg

Imagen 6. Tres ejemplares de Polymita picta, sin duda uno de los caracoles más bonitos del mundo. Imagen propiedad de Germán Franco Polo.

La última clase que veremos en este artículo es la clase Bivalva, a la que pertenecen las conchas finas que comentaba al principio del artículo, si no os entra hambre al hablar de bivalvos es porque sois de piedra.

Los bivalvos se encuentran distribuidos tanto por mares y océanos como en medios dulceacuícolas. Suelen vivir enterrados fondos blandos, por lo que utilizan el pie para penetrar en el sustrato. Usan un par de sifones formados a partir del borde del manto para introducir agua a la cavidad paleal y para expulsarla. También encontramos especies que viven sésiles sobre las rocas, como es el caso de los mejillones.

Poseen el cuerpo comprimido lateralmente y encerrado dentro de una concha de dos valvas. Se alimentan fundamentalmente de partículas de detritus, por lo que han perdido la rádula característica de los moluscos.

Si hay algo que hace famosos a los bivalvos a parte de su sabor, son las perlas, muy valiosas en joyería, pero ¿Qué es exactamente una perla? Básicamente es un mecanismo de seguridad que tienen los bivalvos para neutralizar la presencia de un cuerpo extraño (una piedrecita, por ejemplo) en el interior de la cavidad extrapaleal, cubren al cuerpo extraño de nácar, una sustancia iridiscente que forma la perla.

La mayoría de los bivalvos son dioicos (sexos separados), aunque existen casos de hermafroditismo. Un caso peculiar es el de las ostras, en las que se puede dar cambio de sexo.

Algunas especies de ostra cambian de sexo a lo largo de la vida del animal, siendo machos cuando tienen tallas pequeñas y hembras cuando tienen tallas grandes (más capacidad para albergar óvulos). Otras especies de ostra cambian de sexo cada año. Finalmente hay especies que cambian de sexo dependiendo de las condiciones ambientales.

Moluscos 7.jpg

Imagen 7. Algunas especies de bivalvo, de izquierda a derecha: Acanthocardia tuberculata, Aequipecten opercularis y Ensis minor. Imagen propiedad de Germán Franco Polo.

Con la descripción de los bivalvos podría dar el artículo por finalizado, pero no me parece ético hablar sobre las conchas finas al pil pil y no daros la receta, así que allá va:

Ingredientes:

  • Conchas finas.
  • Aceite.
  • Ajo.
  • Perejil.
  • Limón.
  • Pimentón.
  • Guindilla.

Las cantidades van a ojímetro, todo depende de vuestros gustos, pero intentad no poner demasiada guindilla.

Paso 1. Ir a la pescadería y decirle al pescadero que queréis conchas finas, si sospecháis que el pescadero es biólogo podéis decirle que queréis Callista chione, si pone cara rara debéis descartar la sospecha.

Paso 2. Abrir las conchas finas y separar las conchas (que las guardaremos) de la carne.

Paso 3. En una cazuela de barro se ponen todos los ingredientes y se enciende el fuego/vitro a tope, hasta que hierva.

Paso 4. Apagar el fuego y dejar que repose, las cazuelas de barro retienen muchísimo el calor.

Paso 5. Esto es totalmente opcional, podéis servir la comida en las propias conchas que habéis retirado (y enjuagado) al principio. En el caso de que no queráis complicaros la vida coméis directamente de la cazuela de barro y listo.

Artículo acabado, como he comentado antes el próximo irá sobre moluscos listos (cefalópodos), pero habrá que esperar un mesecito, mientras tanto podéis daros una escapada a un chiringuito y probar las conchas finas o poneros el delantal.

Advertisements

One thought on “Manjares y víctimas del coleccionismo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s