El calentamiento global dificulta la búsqueda de Nemo

Gracias a la película “Buscando a Nemo”, producida por Pixar y estrenada en el año 2003, la gran mayoría de la gente sabe que los peces payaso viven en las anémonas, es algo que ya comentamos en el artículo sobre Cnidarios “Socorro, una bolsa”.

La anémona le proporciona al pez alimento, refugio y protección contra peces de mayor tamaño. A cambio el pez se alimenta de los restos de la alimentación de la anémona y de parásitos que pudieran perjudicarla.

A esta relación se unen algas microscópicas endosimbiontes (zooxantelas) sin las que las anémonas no pueden vivir y que le dan su color característico.

Las relaciones mutualistas y simbiontes de este tipo obviamente aportan grandes ventajas, pero todo tiene un precio, ya que ante una alteración del ambiente que afecte a uno de los organismos, los otros dos también se verán perturbados.

Así lo demuestra un estudio publicado hace unos días en la revista Nature Communications y realizado por un equipo de investigación del Centro de Investigaciones Insulares y Observatorio del Medioambiente de la PSL Research University en la Polinesia Francesa liderado por Ricardo Beldade.

El equipo de investigación monitoreó la salud de 30 anémonas silvestres y el desove de sus parejas de pez payaso asociadas entre octubre de 2015 y diciembre de 2016. Durante este periodo ocurrió el evento de El Niño, que provocó un aumento temporal de 2ºC en el Océano Pacífico.

Las anémonas que experimentan estrés térmico (aumento brusco de temperatura, por ejemplo) pierden las zooxantelas de sus tejidos y con ellas la coloración, se blanquean. El blanqueo reduce la abundancia y el tamaño de las anémonas, lo cual afecta negativamente a los peces payaso. Tras el fenómeno de El Niño la mitad de las anémonas sujeto de estudio se blanquearon.

Los peces payaso que viven en anémonas blanqueadas sufren un aumento en los niveles de cortisol, una hormona asociada al estrés en los animales, además de una bajada en los niveles de las hormonas reproductivas 11-Cetotestosterona y 17β-estradiol.

Esta situación hormonal conlleva alteraciones en la fecundidad (menor frecuencia de reproducción y producción de menos huevos viables), según los científicos se produjo una disminución de hasta el 73% de huevos viables.

Las parejas de pez payaso asociadas a anémonas no blanqueadas no experimentaron ningún cambio significativo en la fecundidad en comparación con los períodos de pre-blanqueo y post-blanqueo.

Pero, ¿están los fenómenos de blanqueo asociados únicamente a eventos poco habituales como El Niño? Lamentablemente no, el blanqueamiento de corales y anémonas es recurrente en la Gran Barrera de Coral, pero no deja de producirse en otras zonas del mundo, se trata de un fenómeno global que no para de crecer como consecuencia del cambio climático y calentamiento de las aguas.

Las poblaciones de pez payaso no son las únicas que se verían afectadas, una gran cantidad de especies dependen directa o indirectamente de anémonas o corales sanos.

Si el calentamiento de las aguas no cesa y el blanqueamiento de los corales sigue en aumento, Nemo no será el único pez difícil de encontrar.

Las pérdidas también son paisajísticas, en la siguiente imagen podéis observar la diferencia entre un arrecife de coral sano y otro que ha sufrido blanqueamiento:

BLANQUEAMIENTO

Podéis leer el artículo completo en: https://www.nature.com/articles/s41467-017-00565-w

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