El año de la Dama Blanca

Como muchos de vosotros sabréis, cada año, la Sociedad Española de Ornitología (SEO Birdlife) nombra, en base a una votación popular, al ave del año.

Ave del Año es una campaña en la que se elige a una especie, cuya situación sea delicada, para dedicarle especial atención a sus acciones de conservación, concienciando de paso a la ciudadanía de la fragilidad de la avifauna española.

El año pasado el ave elegida fue el sisón común (Tetrax tetrax), una especie típica de entornos agrarios catalogada como “Vulnerable” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y en la Lista Roja de las Aves de Europa, además de estar presente en el anexo I de la Directiva de Aves de la Unión Europea.

Este año los candidatos eran tres:

  • Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus): pequeña limícola habitante de playas, arenales costeros y lagunas. Su principal amenaza proviene de la pérdida de hábitat y de las molestias derivadas de la actividad turística en las playas durante el verano. Se incluye en el Libro Rojo de las aves de España en la categoría de “Vulnerable” y aparece considerado como “De interñes especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.
  • Lechuza común (Tyto alba): rapaz nocturna de tamaño medio, largas patas y voluminosa cabeza, eficaz depredador de roedores, muy vinculada a los asentamientos humanos. Amenazada por las transformaciones introducidas por el hombre en el ámbito rural, uso de pesticidas y rodenticidas, pérdida de enclaves de nidificación a consecuencia de obras y remodelaciones, además de atropellos de los jóvenes en dispersión. Está catalogada como “En peligro” en el Libro Rojo de las aves de España y se incluye en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en la categoría “De interés especial”.
  • Alimoche común (Neophron percnopterus): rapaz de tamaño mediano y aspecto inconfundible, con adultos de plumaje blanco y cara desnuda amarillenta. Amenazado por el uso ilegal de cebos envenenados y por tendidos eléctricos, se incluye en el Libro Rojo de las aves de España en la categoría de “En peligro” y como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Además, la subespecie canaria figura en el Libro Rojo como “En peligro crítico”.

Pues bien, la lechuza común ha obtenido un 45,3% de los votos, el chorlitejo patinegro un 29,9%, y el alimoche común un 24,8%.

Así que el 2018 es el año de la lechuza común, la dama blanca, cuyo declive poblacional se acerca al 13% respecto al año 2005, llegando en algunos puntos de la región mediterránea sur del país al 50%.

La ciudadanía ha decidido que pongamos el foco en la lechuza común. En silencio, como cuando vuela, esta especie nos avisa, desde hace años, sobre la paulatina pérdida de vida en el campo. Se la ve menos, se la oye menos. Ocurre lo mismo con los insectos. Con los roedores. Con los paisajes y con el paisanaje”, señala Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife.

Y añade: “La mala situación de la avifauna agraria es un aviso para fortalecer social y ambientalmente al medio rural. Una cuestión que nos atañe a todos. Desde las administraciones y fuerzas políticas, que este año han de establecer la hoja de ruta para que España se enfrente al cambio climático y deberán definir el futuro modelo de la Política Agraria Común (PAC), a los consumidores. Y es que también podemos ayudar a la lechuza con las elecciones de nuestra cesta de la compra”.

Pero antes de continuar con todo este tema del Ave del Año, os presentaré un poco mejor a nuestra protagonista.

La lechuza común es una rapaz nocturna que mide entre 32 y 40 centímetros de altura y pesa alrededor de medio kilo. Es la única especie de la familia Tytonidae presente en Europa.

¿Sabemos distinguir realmente a una lechuza? Lo cierto es que la mayoría de la gente no, parte de culpa la tiene Hedwig, la “lechuza” de Harry Potter, que realmente es un búho nival (Bubo scandiacus).

Búhos, lechuzas, mochuelos, autillos y cárabos pertenecen al mismo orden de aves, Strigiformes. Dentro de este orden encontramos dos familias, Tytonidae, que son las lechuzas; y Strigidae, que incluye al resto.

Las lechuzas son fácilmente distinguibles gracias a su marcado disco facial que actúa como antena parabólica, captando y distribuyendo el sonido hacia los oídos del ave, convenientemente escondidos a ambos lados de la cara.

Los ojos de la lechuza son negros y están situados en posición frontal, esto les permite calcular profundidades a la perfección. En un principio podría pensarse que esta disposición de los ojos hace que la lechuza tenga “puntos ciegos”, pero no es así, ya que su cuello le permite girar la cabeza 180 grados a cada lado. Su vista tiene casi el doble de sensibilidad a la luz que la del ser humano y capta hasta el mínimo movimiento. Sus ojos también funcionan bien a la luz del día pero los destellos repentinos pueden cegar su vista momentáneamente.

Las plumas de las lechuzas tienen una estructura especial que permite que la fricción con el aire sea amortiguada, de manera que su vuelo es totalmente silencioso. Esto les permite usar el factor sorpresa a la hora de cazar pequeños mamíferos a los cuales engullirán enteros, regurgitando al poco tiempo una bola de pelo y huesos llamada egagrópila. En el siguiente enlace podéis ver la comparación del vuelo de una paloma, de un halcón y de una lechuza:

 

 

La longevidad de este animal es de hasta 20 años, existiendo registros de ejemplares con 25 años de edad, pero lamentablemente la media de edad es de 4 años. Este número tan bajo se debe a que la mortalidad en el primer año es muy alta.

Como ya se ha mencionado, una de las principales causas de su declive es la radical transformación del medio agrario, actualmente basado en grandes extensiones de monocultivo de árboles de regadío y dejando de lado los mosaicos de cultivos correspondientes a la disponibilidad hídrica de cada zona. Otro factor de amenaza es el empleo de plaguicidas y rodenticidas, que contribuyen a la pérdida de biodiversidad en el campo y a su contaminación. La ingesta de ratones envenenados por parte de las lechuzas les causa la muerte por terribles hemorragias internas, recordemos que la mayoría de rodenticidas comerciales son inhibidores de la coagulación sanguínea.

Aumentar las poblaciones de lechuza no es algo que se consiga aisladamente, pasa por una mejora de la biodiversidad en el medio rural. Para ello han surgido iniciativas como Living Land, por un campo vivo, cuya misión es conseguir una PAC (Política Agraria Común) justa y sostenible:

http://www.living-land.es/

La elección de la lechuza como Ave del Año reforzará el trabajo de incidencia que está realizando SEO/BirdLife para mejorar el hábitat y las condiciones de la lechuza, a fin de reducir sus amenazas directas y mejorar el conocimiento sobre la especie.

Es importante la colaboración ciudadana para identificar zonas de cría y nidificación, siempre sin molestar a las aves. De esta manera SEO podrá conocer mejor la distribución en España de la especie y completar el Atlas de las Aves en época reproductora.

El Ave del Año también centrará su acción en el ámbito internacional, ya que la lechuza común lleva siendo en los últimos años una víctima del comercio ilegal.

En el marco del Programa de Biodiversidad Urbana de SEO/BirdLife, se hará difusión y se promoverán medidas para su conservación y para favorecer su presencia en núcleos urbanos adecuados para la especie, como la instalación de cajas nido.

Todas estas medidas son fundamentales para que podamos seguir disfrutando de este bello animal.

Lechuza

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