Hablemos de… La ilustración científica

Ya es hora de empezar a romper con los estereotipos de que los ilustradores sólo se tienen que ceñir al campo del arte y que nada tiene que ver con la ciencia. En este artículo desmentiremos tal cosa haciendo un pequeño ejercicio de transversalidad.

¿Por qué empezó la ilustración científica?

La ilustración científica surge antiguamente de la necesidad de retratar especies de animales, plantas y paisajes que no podían ser captados en fotografías, ya que esta aun no existía. Quizás la obra más representativa de ello es la de Albertus Sebas, Locupletissimi Rerum Naturalium Thesaurus (1734-1765), que a pesar de no seguir las normas de clasificación de Carlos Linneo, de representar animales con extrañas dimensiones e inexactitudes, ha sido fuente de inspiración y referente para muchos ilustradores, incluso a día de hoy.

La ilustración científica contemporánea:

Actualmente, para identificar muchas especies de animales y plantas se usan de referencia ciertas estructuras que son difíciles de retratar a través de una fotografía. Es ahí donde entra en juego la ilustración.

Un ejemplo claro: ¿cuántas veces hemos visto estupendas ilustraciones detalladas con diferentes colores en los que se representan los distintos órganos o musculatura de un animal? Ojalá en una disección se viera todo tan claro.

¿No os convence? Pues otro ejemplo que os traemos es la reconstrucción de escenas que tan esenciales son para Paleontología como para Geología a la hora de poder representar o tener una imagen de un ecosistema que ya no existe a día de hoy.

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Imagen 1. Recreación del Pleistoceno inferior, hace 1.4 millones de años (Orce). Ilustrador: Mauricio Antón.

Por supuesto, la ilustración no se limita sólo a representar individuos o estructuras de los mismos, sino que es usada para la divulgación científica. A día de hoy, para muchos investigadores, ya no basta con obtener datos de los experimentos que lleven a cabo, sino que es necesario saber venderlos y transmitirlos al público. Por ello, muchos ilustradores se encargan también de diseñar carteles que sean atractivos para el público, o se especializan en maquetar tesis o de hacerla más vistosa.

Pero yo soy de Bellas Artes, ¿realmente puedo ser un ilustrador científico?

Tanto si vienes de Bellas Artes, como si vienes de una carrera de Ciencias, puedes convertirte en un ilustrador científico. Quizás uno tenga que trabajar más la técnica, mientras que el otro tendrá que poner más atención en obtener varias imágenes de referencia para saber qué estructura está dibujando.

¿Qué técnica es la mejor?

Tanto los recursos digitales como tradicionales son aceptados en la ilustración: acuarelas, puntillismo, óleo, carboncillo, ilustraciones digitales…

Conclusión:

Esperamos animar con este artículo a todas aquellas personas que aun dudan de que la ilustración sea una profesión. Sí lo es, que no os engañen con eso de “no tiene futuro” o “no es útil”, ya que como hemos comprobado a día de hoy no seríamos capaz de estudiar o entender muchas ramas de la ciencia sin la ilustración. Por supuesto, no es un camino fácil, es un camino que necesita determinación, constancia y esfuerzo. Así que si aún te lo estás pensando: ¡ánimo!

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