77 voluntarios se introducen vivo este gusano para ayudar a derrotar una peligrosa enfermedad

Nos encontramos en una época en la que se han conseguido grandes avances con los “ratones humanizados”, es decir, ratones con células humanas en su interior. Con ellos se ha podido mejorar la investigación sobre enfermedades humanas tan graves como puede ser la malaria. Sin embargo, el día 21 de Febrero, es decir hace 4 días, nos encontramos con una noticia que nos sorprendió… “77 voluntarios se introducen vivo este gusano para ayudar a derrotar una peligrosa enfermedad” (noticia adaptada de Kai Kupferschmidt).

¿Cómo?

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Imagen 1. Muestra de especimen de Schistosoma mansoni por microscopía electrónica de barrido coloreada.

La doctora Roestenberg y sus compañeros infectaron a voluntarios sanos con Schistosoma mansoni un gusano parásito transmisible por agua que ocasiona millones de infecciones anuales y acaba con la vida de miles de ellos. Esta enfermedad, entre otros síntomas, puede causar la fibrosis (rigidez anormal) de tejidos como el corazón y formar quistes en pulmones, vejiga o cerebro.

No hay remedios para esta enfermedad salvo un tratamiento que es tóxico para el organismo, pero aseguran que el parásito no se reproducirá y que no habrá peligro para los participantes, algo de lo que expertos como el doctor Colley de la Universidad de Georgia no están tan seguros.

Compañeros de Roestenberg han desarrollado este modelo en hamsters, pero nuestra protagonista dio un paso más con un estudio que, según ella actúa como un “portero”: “Esto nos indica si algo puede funcionar o no”.

Nunca se habían llevado a cabo este tipo de experimentos en humanos por el gran riesgo de daño irreversible que suponen los huevos de S. mansoni, pero el objetivo de esta experiencia es verificar que es seguro. En caso de serlo, Roestenberg espera poder probar una vacuna este mismo año.

¿Cómo quieren lograr que infectar con parásitos no sea inócuo para los voluntarios?

En la naturaleza, un humano puede tiene que ser infectado con un macho y una hembra, por lo que en este caso, se les infectó sólo con los machos (el individuo de mayor tamaño), por lo que no se producirán huevos ni, por tanto, síntomas, pero sí desarrollarán una respuesta inmune que creará anticuerpos contra el parásito. Además, la experiencia que durará 12 semanas (al final de esta se les administrará praziquiantel que, aunque no es muy efectiva, es el único medicamento existente) estará monitoreada semanalmente y se controlarán los parámetros necesarios para evitar complicaciones como reacciones alérgicas, aunque hasta el momento no hubo problema.

Muchos de los voluntarios eran jóvenes investigadores o habían estado en los países de origen de la enfermedad, por lo que estaban concienciados. Además de esto, se les gratificó con 1000€ por su tiempo.

¿Qué tipo de monitoreo realizarán?

En el monitoreo semanal, se medirá la presencia de CAA una molécula que es secretada por el gusano y que servirá como marcador para saber que el parásito está vivo. En futuras experiencias, su ausencia podría servir como referente para saber si la vacuna o el medicamento está funcionando.

Esto supone un cambio en la forma de ver el estudio de este grupo de parásitos, ya que ya se habían llevado a cabo este tipo de estudios para otros parásitos, pero nunca en esquistosomiasis.

¿Quieres saber más?

Para la entrevista completa (versión original) con cronología de la noticia incluida, haz click aquí.

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