Investigar en España y no morir en el intento

¡Buenos días amigos de Curio! Hoy os traemos un artículo de nuestro compañero Enrique Baleriola, investigador de la Univeristat Autònoma de Barcelona que desarrolla su tesis centrándose en las implicaciones sociales y políticas que conllevan las prácticas relacionadas con la salud, la biomedicina y epidemias. Apasionado por divulgar el conocimiento y hacer de este un mundo mejor, Enrique escribe para Anthropology of the Bios además de para su propio blog en el que podéis encontrar su libro. Esperamos que os guste su colaboración y, ¡no olvidéis compartir!

“Hace algo más de dos años, escribí el libro Hacer Investigación y No Morir en el Intento. Tras unos dos meses escribiendo, lo que en un inicio iba a ser una respuesta a cómo investigar sin, efectivamente, morir en el intento; finalmente se convirtió en un manual con toques autobiográficos en el que trataba de recoger de la forma más útil posible todo aquello que consideraba fundamental conocer para una chica o un chico que estaba acabando un máster y quería dar el salto al doctorado.

Y no es que la intención inicial fuese opuesta al resultado, pero es cierto que el objetivo, pese a aparecer por aquí y por allá en momentos concretos, se me desvió un poco…

Es por eso que en este post voy a intentar responder de forma clara y concisa a la pregunta ¿Cómo es investigar (en España) sin morir en el intento? Y sobre este tema, esto es lo que tienes que saber:

No, no va a ser fácil: es cierto que un profesor de universidad o un investigador no puede compararse en esfuerzo físico a lo que hacen los superhéroes (porque para mí lo son) de los camareros, las cocineras, las limpiadoras, los y las dependientes, o el autónomo que abre su negocio todos los días a las ocho de la mañana. El esfuerzo de nuestra profesión se basa en sobrevivir a un constante bombardeo de presiones, juegos políticos, tareas superficiales, partidas de dinero que no llegan, y un constante etcétera. Así desde que empieza el doctorado hasta que nos jubilemos.

Sí, a pesar de eso es muy reconfortante: aunque solo puedo hablar desde mi punto de vista y no puedo generalizar, considero que, si realmente esta es tu vocación, si no entras en un doctorado “por hacer algo”; la recompensa de toda esa presión merece la pena. Y no, la recompensa casi nunca va a ser más dinero, ascender profesionalmente o un reconocimiento social. Más bien será solo (nótese la ironía) el agradecimiento de un alumno que ha aprendido algo gracias a ti, cambiar algo muy pequeñito en el mundo gracias a las aportaciones de tu investigación, o conseguir publicar un artículo después de que te lo rechacen en tres revistas distintas.

-El camino es largo: la crisis, la cultura general de España donde casi todo lo que se financia está por delante de la investigación, la gran competencia entre investigadores, la propia lógica del mundo académico… todo esto (y otros muchos factores) hace que desde que empezamos el doctorado hasta que tengamos un empleo estable puedan pasar diez años. Y en esos diez años seguramente tengas que hacer estancias en otras universidades, pasar dos, tres o cinco años en otro país; y estar rellenando currículums normalizados cada pocos meses. ¿Estás preparado?

-Vas a trabajar mucho. Y puede que no cobres. De hecho, aunque te intenten convencer de lo contrario, lo normal, lo que ocurre en la mayor parte de casos, es que no cobres pero desempeñes tareas de un trabajador, y encima haya responsabilidad sobre tus hombros. Sin ir más lejos, yo llevo investigando desde los 19 años, y cuando alguien me ha preguntado que a qué me dedico siempre he dicho que soy un becario sin beca: he tenido la suerte de contar con profesores/investigadores que han confiado en mí desde el inicio, dándome tareas y responsabilidades como a uno más. Pero por motivos de los que ya hemos hablado, habré cobrado por ello unos ocho meses en casi ocho años que llevo investigando. La financiación más importante y numerosa para los doctorandos (los contratos FPU del Ministerio de Educación) financian a 850 doctorandos cada año. Solo en mi universidad más de 1000 doctorandos han defendido su tesis este año. Claramente, lo normal es hacerlo sin medios económicos.

-Abre bien los ojos: la idea ingenua que todos tenemos cuando entramos a un doctorado, es que vamos a estar horas y horas leyendo, escribiendo y con una pipeta en la mano (o lo que se use en tu campo de investigación), y que eso va a ser nuestro futuro durante los próximos tres o cuatro años. Y no es que esto sea falso, pero vas a necesitar abrir mucho los ojos para todo lo que vas a aprender, de lo cual mucho no va a estar relacionado estrictamente con leer, escribir y pipetas: desde cómo trabajar en equipo sin que ya puedas decidir hacer los trabajos tú solo o repartiros en el último momento quién escribe la introducción y quién los resultados; hasta sendos argumentos retóricos sobre cómo vender que tu proyecto es el mejor y el más indispensable. Pasando por leer y escribir en inglés o cómo lidiar con la burocracia, los ministerios, las agencias o las revistas científicas. Ni se te ocurra pestañear o te lo vas a perder.

-El tiempo pasa rapidísimo: Si aún no has empezado el doctorado, piensa en los últimos cuatro años de tu vida: Te ha dado tiempo a vivir muchas cosas y habrás cambiado un montón, ¿verdad?. El doctorado, nadie sabe cómo, va a pasar en un abrir y cerrar de ojos (por eso también lo de no pestañear). El primer año te lo pasarás aprendiendo, acomodándote y adaptándote a lo que tu grupo de investigación pida de ti. El segundo año empezarás a “volar solo” escribiendo tus primeros artículos y conferencias, tomando tus primeras decisiones… El tercer año tendrás que escribir y defender tu tesis. Y ya, eso es todo (siempre que no tengas financiación que te permita ampliarlo a un cuarto año). La pregunta es: ¿Cómo hacer todo esto en tan poco tiempo? Cada cual tiene sus trucos y al final el 99% de la gente lo consigue, pero tendrás que espabilar… y rápido!

Y eso es todo (por ahora). Muchas gracias a los miembros de CurioBlogsite por su invitación a colaborar con su blog (y enhorabuena por tan magnífica página), y espero que todas y todos vosotros me hagáis el favor de no morir en el intento de investigar en este nuestro país. Pase lo que pase, sea quien sea quién os intente desilusionar… porque como siempre digo: no van a dejar de pisarte, y no, no va a ser fácil; pero si investigar es realmente tu vocación, siempre encontrarás la forma de volver a ponerte en pie.”

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CELLFAKTOR cooperativa – del papel a la proteína

La vida a la que nos somete una sociedad en progreso nos hace ver las cosas desde un punto de vista en el que si algo no tiene una función, no sirve. Sin embargo, la cuestión es que enfocamos el problema de tal forma que la solución puede estar oculta tras su sombra. Por eso, no es que el mimo no se comunique, sino que se lo hace de una forma totalmente diferente. Es algo así lo que ha sucedido con mucha información genética a lo largo de la historia desde que se comenzó a analizar el genoma humano y una ingente cantidad de esta información fue clasificada como basura.

Muy lejos de ser basura, parte de este material tiene funciones reguladoras que ahora estamos comenzando a entender, siendo esencial para el buen funcionamiento de los genes codificantes, es decir, de aquellos que van a dar una “herramienta” (proteína).

¿Cómo funciona la información genética y por qué es tan importante el ARN? Bienvenidos a CellFaktor Coop.

La transcripción

Haciendo el símil con una fábrica, nuestra información genética, así como la del resto de seres vivos (siempre con algunas modificaciones), se almacena en una molécula de ADN, haciendo la función de libro maestro de instrucciones. Este libro de instrucciones es de un tamaño tan grande que no es viable que lo transporten y usen todos los obreros cada vez que quieren “fabricar” alguna parte de nuestro organismo, por lo que las células tienen sistemas para hacer pequeñas copias del capítulo que nos interesa; sin embargo, tenemos un gran problema… El libro de instrucciones está en un idioma diferente al que nosotros usamos para construir nuestras piezas… el ARN. Para solucionar este dilema, la evolución ha dotado a las células de un sistema de transcripción para pasar el lenguaje ADN (codificado en un sistema de 4 unidades; dA, dT, dC y dG) a lenguaje ARN (codificado en un sistema de 4 letras; A, U, C y G). Este sistema lo forman nuestros obreros transcriptores (las ARN-polimerasas) que primero necesitan algo para localizar el capítulo que necesitan (unas pequeñas moléculas llamadas factores de transcripción les servirán de guía). Una vez localizado, son capaces de transcribir desde un lenguaje a otro, pero ellos sólo imprimen en hojas de ARN que son más frágiles y manejables que el ADN.

Una vez tenemos nuestra información en idioma ARN, podemos tener 2 situaciones, que el ARN sea:

  • Una orden para la encargada (ARN no codificante).
  • Unas instrucciones para que los obreros puedan construir una proteína (ARN mensajero; ARNm).

 

La traducción

En el caso de un ARNm, vamos a tener un código que nos va a dar una pieza (proteína). Para esto necesitamos un mecanismo que sea capaz de leer este código, descodificarlo y fabricar la pieza en cuestión. Esta función es la que se conoce como traducción.

Hay que tener en cuenta que no son los mismos personajes los que se encargan de transcribir y los que se encargan de traducir; entonces, la obrera traductora (los ribosomas) necesita alguien que le mande los ARNm que necesita. Estos son los factores de iniciación de la traducción, una especie de secretarios que reconocen los ARNm específicos y llamar a estas traductoras para que lo tomen. Una vez lo toman, van a usar un sistema informático conectado a una impresora 3D (ARN transferente; ARNt), en el que introducen el código ARN en grupos de 3. Este ARNt va ligado a un conjunto de plásticos de 20 colores diferentes (aminoácidos) y según la combinación de estas 3 letras va tomando uno u otro para continuar la figura 3D (proteína).

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Paso del material genético a proteína. En la imagen podemos ver como se pasa de un idioma ADN (A, T, C y G; realmente son dA, dT, dC y dG, pero se abrevia así) a uno ARN (A, U, C y G) y, posteriormente a los aminoácidos (Se simbolizan con 20 letras diferentes a las anteriores) que se pliegan y dan las estructuras tridimensionales funcionales que denominamos proteínas. En la imagen de la esquina derecha inferior vemos una proteína real de un transportador nuclear. Fuente: propia.

 

El ARN basura

Hasta aquí habéis conocido la parte “útil” del ARN; sin embargo, los que hemos nombrado hasta ahora (ARNm, ARNt y los ribosomas que se componen de ARN ribosómico y algunas proteínas), no son más que una pequeña fracción de todos los ARN que existen. Pues el resto son la basura de nuestro ADN.

Los ARN se pueden distinguir según su tamaño en pequeños ARN o ARN largos, según su localización en nucleares o citoplasmáticos o, desde mi punto de vista la más clara, según su función. De este modo vemos que hay ARN vinculados a la síntesis de proteínas que son los 3 que ya conocemos, los ARN reguladores y los ARN catalíticos.

Sin querer liar el lío más de lo necesario, lo importante es ver que muchos de estos ARN reguladores son pequeñas moléculas de menos de 300 nucleótidos, algunos de 20 o 21 como los microARNs que van a unirse de forma específica al ADN o al ARN, bien para evitar que se les unan los sistemas de transcripción o traducción, inhibiendo sus funciones, o bien favoreciendo una estructura determinada para que su expresión sea mayor. Es así que con la unión específica regulan la expresión génica. Es algo similar a si la encargada de la que hablábamos antes llama a uno de los obreros, puede ser para echarle, para cambiarle de puesto o para meterle presión y que trabaje más.

Por otra parte, los ARN catalíticos son aquellos que pueden cumplir una función determinada sin tener que producir proteínas. Por ejemplo, es capaz de cortar secuencias concretas en el genoma (ribozimas) o son capaces de editar la información de otros ARN antes de que estos cumplen su función, como unos retoques antes de salir a la función (ARN pequeños nucleolares; snoRNA).

Además de estas, son muchas las funciones que pueden cumplir los ARN, ya que son capaces también de unirse a antibióticos, lo que favorece su expulsión por parte de las células.

Sin más, espero que os haya gustado este viaje a través de la fábrica CellFaktor Coop. En la que no sólo se fabrican proteínas, sino sueños (todas las neuronas involucradas en el proceso de señalización y transducción de señales del hipotálamo y el tallo, por ejemplo).

Haz tu propia bacteria resistente a antibióticos: de la divulgación a los niños soldado

Hoy en día sufrimos un problema que está arrasando con enfermos de muchos hospitales a lo largo del mundo y es la aparición de bacterias resistentes a multitud de fármacos, lo que dificulta de forma exponencial su tratamiento. La automedicación con uso de antibióticos o su uso en piscifactorías y ganadería, son alguno de los motivos que nos han llevado hoy en día a estar al borde de necesitar un nuevo método de ataque antibacteriano, ya que se nos acaban las armas con las que luchar contra estos microorganismos que son capaces desde causar pequeñas molestias a acabar con la vida de un humano adulto en días.

Por estos y más motivos los que tenemos un poco que ver con este mundo suponíamos que se acercaba una época en la que se buscarían nuevos antibióticos o alternativas a estos, algo que realmente sucede en nuestros laboratorios actualmente. Lo que jamás pensaríamos es que teniendo un problema tan serio entre manos, hasta el punto de suponer la vida o la muerte de un país completo, una empresa se dedique a fabricar kits para producir bacterias transgénicas resistentes a antibióticos…

Tras algunos comentarios en contra de la publicación de este artículo, voy a concluirlo, ya que opino que el que quiera arruinar la vida de millones de personas, y la suya en primer lugar, lo hará con y sin esta información.

Este suceso proviene de la empresa The Odin, la cual nos trae por unos 160€ un conjunto de compuestos que nos permiten transformar bacterias inofensivas susceptibles a un cierto antibiótico en resistentes, pero igualmente inofensivas (¿Recordáis CRISPR/Cas9? Pues gracias a esta rápida y fácil tecnología). En principio buscaba el acercamiento de la ciencia a las personas de a pie, “divulgando” los avances que hoy nos permiten tantos adelantos en la investigación. Sin embargo, la contaminación de estos kits con bacterias patógenas ha disparado la alarma y ha causado que se prohíban en países como Alemania. Esta irresponsabilidad por parte de los fabricantes puede llegar a producir nuevas epidemias haciendo que personas sin ninguna formación sean capaces de producir bacterias resistentes.

Quizás sea un hecho aislado y un único antibiótico, pero puede suponer el principio de unos nuevos niños soldado; personas a las que se les dan instrucciones básicas con las que llevar a cabo una misión para la que realmente no están formados, por lo que por desconocimiento pueden causar grandes problemas a la salud pública.

Son muchos los grupos que se dedican día tras día a la búsqueda de dianas farmacéuticas contra distintas enfermedades, desde la leishmania al dengue o diferentes neumonías. El trabajo con antibióticos no es ningún juego y pienso que es algo que los encargados de nuestras aduanas tendrían que tener en cuenta.

Por cierto, en el mismo lugar también te vende un laboratorio casero por 1600€. Locura o brillantez, pues bueno, a mi modo de verlo, irresponsabilidad.

La nucleosíntesis y la vida de una estrella

¿Quién no ha escuchado alguna vez la expresión “sólo somos polvo de estrellas”, o alguna variante? Lo cierto es que, aunque normalmente la gente use esa expresión sin saberlo, en cierto sentido es verdad. En este artículo pretendo dar a conocer la nucleosíntesis, es decir, la formación en el universo de los átomos de los diferentes elementos, y su relación con las fases de la vida de una estrella.

Apuntar que, obviamente, no voy a repasar la formación de todos los tipos de átomos y sus respectivos isótopos, ya que daría lugar a un texto excesivamente largo, e incluso pesado. Veremos únicamente algunos de los procesos principales y más representativos de una estrella de primera generación. Para los que quieran más información, sobre otro tipo de estrellas, o la formación de otros átomos, existen textos más especializados.

Una herramienta que ha ayudado mucho a conocer estos procesos, y que nos ha dado a conocer la abundancia de los diferentes elementos en el Sol, las estrellas, nebulosas, y las regiones interestelares, ha sido la espectroscopía. Mediante el análisis espectroscópico detallado de varias regiones del espectro electromagnético se ha llegado a saber que el hidrógeno y el helio, los dos elementos más ligeros, suponen aproximadamente el 99.9% de nuestro universo, dándonos a conocer que la síntesis de los elementos más pesados no se ha dado aún en gran medida.

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Un segundo después del Big Bang, el universo estaba poblado por partículas que todos conocemos: protones (núcleo del hidrógeno), neutrones y electrones. Muy poco después protones y neutrones empezarían a combinarse dando núcleos de deuterio (p+n), y luego de helio (2p+2n). Se piensa que 10-500s tras el Big Bang el universo se trataba de un colosal reactor de fusión nuclear, convirtiendo el hidrógeno en helio, comenzando así el proceso de la “construcción” de los elementos.

Formación y quema de hidrógeno

El primer proceso de la vida de una estrella sería la acreción del hidrógeno y el helio enfriado, dando así la formación del cuerpo, creando una estrella de secuencia principal. Este proceso para una estrella de la masa y densidad del sol duraría aproximadamente 20 años.

Esta contracción gravitatoria libera energía, la cual en parte se pierde como radiación. Pero la continua contracción acaba provocando un aumento de la temperatura, hasta que aproximadamente a los 107 K se pueden dar en el núcleo de la estrella reacciones nucleares. El conjunto de reacciones nucleares presentes dan una reacción neta:

4 1H → 4He + 2 e+ + 2 νe

Es decir, cuatro átomos de hidrógeno dan uno de helio, dos positrones, y dos neutrinos. Este proceso libera una enorme cantidad de energía, la cual se libera en forma de radiación electromagnética de alta energía, desde el núcleo de la estrella.

Quema de helio y carbono

Cuando aproximadamente un 10% del hidrógeno ha sido consumido para la formación de helio, la presión de radiación es insuficiente para contrarrestar la atracción gravitatoria, volviendo a darse una contracción. Añadir que, aunque la mayoría de la gente no lo sabe, la radiación electromagnética ejerce una muy leve presión sobre cualquier superficie expuesta a ella.

Durante dicha contracción, el helio se concentra en un núcleo de alta densidad (alrededor de 105 g cm-3), y la temperatura aumenta hasta quizás los 2×108 K. Esta temperatura es suficiente para que se pueda dar la fusión del helio.

A su vez, el hidrógeno envuelve a ese núcleo de helio, provocando que la estrella evolucione rápidamente de la secuencia principal a una gigante roja.

En estas condiciones, el helio participa en bastantes posibles reacciones de fusión, muchas de ellas liberando radiación electromagnética de alta energía, concretamente radiación gamma, en las que genera berilio, carbono, oxígeno, neón, y magnesio.

4He + 4He ↔ 8Be

8Be + 4He ↔ 12C* → 12C + γ

3 4He → 12C + γ

12C + 4He → 16O + γ

16O + 4He → 20Ne + γ

20Ne + 4He → 24Mg + γ

Estas reacciones agotan el helio producido durante la quema de hidrógeno, y se desarrolla un nuevo núcleo interior, ahora de carbono, oxígeno y neón principalmente, el cual sufre de nuevo contracción gravitatoria y un aumento de temperatura, hasta los 5×108 K aproximadamente. A esta temperatura se pueden dar nuevas reacciones, basadas en el carbono. Algunas reacciones iniciales típicas de esta fase serían:

12C + 12C → 24Mg + γ

12C + 12C → 23Na + 1H

12C + 12C → 20Ne + 4He

Nótese que durante estas reacciones se regenera hidrógeno y helio en el núcleo, siendo posibles muchas nuevas reacciones que darían lugar a multitud de elementos en este rango de masas.

La muerte: enanas blancas y supernovas

La evolución de la estrella tras abandonar la fase de gigante roja dependerá de su masa.

Si la masa de la estrella es relativamente baja (menor a 9 masas solares), la estrella entrará en una fase oscilatoria de su vida, en la que poco a poco irá agotando su combustible nuclear y enfriándose hasta convertirse en una enana blanca, y posteriormente en una enana negra, muriendo así.

Durante su vida antes de llegar a enana blanca, la estrella se vuelve a contraer, aumentando su temperatura hasta unos 109 K, suficiente para que el neón reaccione, dando el conocido como proceso α. Una partícula α se trata de un núcleo de helio. Una de las reacciones que da el neón es su descomposición en oxígeno y helio, este helio (4He) podrá reaccionar con el propio neón(20Ne) para dar magnesio (24Mg), con el magnesio para dar silicio (28Si), y así para acabar dando azufre (32S), argón (36Ar), y calcio (40Ca).

Para estrellas de mayor masa a la antes mencionada es diferente el proceso. Mientras más masa posee una estrella, más temperatura alcanza, y más rápido se dan sus procesos. En estas estrellas más pesadas las reacciones nucleares del helio empiezan antes de que se haya agotado todo su hidrógeno, y en la parte media de su vida se pueden expandir ligeramente. Eventualmente llega un punto en el que se vuelven inestables y explotan de manera violenta, emitiendo gran cantidad de materia al espacio interestelar, la cual podrá formar parte de nuevos objetos astronómicos. Estas explosiones tan violentas son lo que llamamos supernovas.

Me parece bonito pensar que todo elemento químico que nos forma, que no sea hidrógeno, posiblemente provenga de las estrellas. Y que todo animal, planta, incluso el propio planeta o la Luna que vemos casi todas las noches, todos somos lo mismo, somos hijos de las estrellas.

Expandiendo el mundo de los materiales “2D”

RMIT_POS_2COLInvestigadores del RMIT (Instituto Real de Tecnología de Melbourne) han usado metal líquido para crear materiales de “dos dimensiones”, no más gruesos que unos pocos átomos, nunca antes observados en la naturaleza.

Los óxidos laminares (2D) tienen una amplia variedad de aplicaciones en electrónica y otras tecnologías. Sin embargo, muchos óxidos no son fáciles de sintetizar como materiales laminares mediante métodos convencionales.

La investigación ha sido dirigida por los doctores Kouroush Kalantar-zadeh y Torben Daeneke, de la escuela de ingeniería del RMIT, quienes junto con sus estudiantes han estado experimentado un nuevo método durante los últimos 18 meses. Este avance, no sólo podría abrir nuevas fronteras para la química, sino que también podría mejorar notablemente los dispositivos de almacenamiento de datos, y crear dispositivos electrónicos mucho más rápidos.

El método introduce los metales líquidos a temperatura ambiente como medio de reacción para la síntesis de nanomateriales de baja dimensionalidad, previamente inaccesibles con los métodos preexistentes.

Cuando se disuelven en un núcleo metálico, ciertos metales dejan en su recorrido una fina capa de su óxido, similar a la capa de grafeno que deja el grafito de un lápiz cuando escribimos.

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“Babosa” metálica dejando a su paso la capa de óxido

Han usado aleaciones eutécticas no tóxicas basadas en galio como solvente de la reacción, y los metales deseados para el óxido en la aleación del fundido. Posteriormente se aisla la superficie del óxido como una capa de “dos dimensiones”, ya sea en un sustrato o en suspensión, la cual se puede retirar fácilmente. De esta manera se han conseguido producir capas subnanométricas de HfO2, Al2O3 y Gd2O3.

Una vez extraídas, estas capas de óxido pueden ser usadas en los transistores de los dispositivos electrónicos; Mientras más fina la capa de óxido, más rápidos los dispositivos, y menos energía necesita. Un ejemplo actual del uso de estos óxidos en electrónica serían las pantallas táctiles.

El proceso es tan simple y barato que cualquier persona podría hacerlo en su cocina. Según el propio Daeneke: “Le podría dar estas instrucciones a mi madre, y ella sería capaz de hacer esto en su casa”.

Según Kalantar-zadesh el método se puede aplicar aproximadamente a un tercio de la tabla periódica, y muchos de sus óxidos laminares se tratarían de materiales semiconductores o dieléctricos, los cuales son la base de los dispositivos ópticos y electrónicos actuales.

También existe la posibilidad de que este avance pueda ser aplicado a catálisis, la base de la industria química moderna, pudiendo llegar a modificar la síntesis industrial de productos como medicinas, fertilizantes, o plásticos.

Para más información: A liquid metal reaction environment for the room-temperature synthesis of atomically thin metal oxides.

Referencia: Daeneke et al.  Science  20 Oct 2017: Vol. 358, Issue 6361, pp. 332-335

DOI: 10.1126/science.aao4249

Conejos, esos adorables y problemáticos animalitos.

Noticia del periódico El País del pasado 26 de Mayo del 2017.

“Las autoridades australianas han liberado por todo su territorio una cepa mortífera de un virus para arrasar sus poblaciones salvajes de conejos. El patógeno, causante de la enfermedad hemorrágica, es tan letal como el ébola y tan contagioso como la gripe. En solo un par de meses, el virus ha eliminado el 42% de los ejemplares silvestres, según las cifras preliminares del Gobierno de Nueva Gales del Sur, el estado más poblado de Australia”.

Conejos letales para fauna y flora

Hasta finales del siglo XVIII, ningún conejo había saltado nunca en suelo australiano. En octubre de 1859, el adinerado colono Thomas Austin liberó en la naturaleza a 24 conejos salvajes que se había hecho enviar de Inglaterra para poder retomar en el nuevo continente sus hábitos de caza. La idea fue desastrosa y desde entonces se desató una guerra que dura hasta hoy.

En pocos años, los conejos salvajes invadieron el hábitat de muchas otras criaturas, especialmente en la parte sur de Australia. Se comían el forraje de los animales nativos y les ocupaban sus madrigueras, causando la extinción de muchas especies endémicas e incluso la destrucción de bosques enteros.

Los roedores, de hecho, comen los brotes jóvenes, de modo que cuando los árboles adultos mueren no son sustituidos de forma natural, esto provoca un grave fenómeno de erosión del suelo y las consecuencias ambientales que conlleva.

Remedios que se tuercen en problemas

En los años 20, la población de conejos alcanzó un pico de 10 mil millones de individuos, una verdadera peste que empujó a las autoridades australianas a organizar iniciativas de todo tipo para luchar contra esta especie de plaga bíblica. Empezaron con importar a sus enemigos naturales: los zorros. Estos, sin embargo, descubrieron que cazar a los lentos marsupiales nativos, era mucho más cómodo y dejaron en paz a los rápidos conejos.

Al igual que los gatos antes que ellos, los zorros también se reprodujeron de forma espectacular, cazando también a muchas especies de aves. La disminución progresiva de las aves hizo aumentar el número de insectos dañinos para los árboles y los eucaliptos. Los australianos entonces decidieron salvar a los eucaliptos cazando a los koalas, responsables, en su opinión, de la desaparición gradual de los bosques. Se arrepintieron a tiempo, justo antes de exterminarlos a todos.

La ciencia, “al rescate”.

Después de esta increíble muestra de necedad humana, se apostó por el caballo de batalla de nuestra especie: la ciencia. La primera herramienta utilizada fueron cebos envenenados con estricnina. La población de conejos se redujo, pero no lo suficiente. Luego se comenzó a electrificar a cientos de kilómetros de territorio para detener el avance de los animales. Se construyó el famoso Rabbit Proof Fence, una valla que atravesaba el país a lo largo de 1.830 kilómetros, pero la población de conejos continuó creciendo. Al final, cansados y decepcionados, los australianos se dedicaron a la guerra bacteriológica.

En los años 50 se inoculó el virus de la mixomatosis. Transmitida por mosquitos y pulgas, la mixomatosis sólo afecta a los conejos y en dos años mató a 500 millones de ejemplares. Sin embargo, en poco tiempo los roedores se volvieron resistentes a la enfermedad y empezaron de nuevo a reproducirse como si no hubiera mañana. En los 90 había alrededor de 300 millones de conejos aún más resistentes y Australia tenía una desesperada necesidad de encontrar una nueva arma de defensa.

Infectar a los conejos

En 1995 un grupo de investigadores del gobierno comenzó a realizar experimentos con el virus que causa la enfermedad hemorrágica viral (EHVC), una infección que causa lesiones en pulmones e hígados de los conejos y que en muchos casos los conduce a la muerte. La EHVC manifestó por primera vez en China en 1984 y (hasta que se demuestre lo contrario) el virus sólo afecta a los conejos, que mueren dentro de 30 o 40 horas después de la infección.

Pero este año han dado un pasito hacia delante, un pasito que puede desencadenar más problemas que remedios.

Según el periódico El País:

“Las autoridades han propagado ahora, en unos 600 puntos de la isla, la nueva cepa K5 del conocido virus de la enfermedad hemorrágica del conejo. La cepa, denominada científicamente RHDV1 K5, se ha aislado en Corea del Sur y solo afecta a los conejos silvestres. “Es mucho peor que el ébola. El virus resiste meses activo en el medio ambiente. Los conejos mueren en 48 horas y la mortalidad alcanza el 90%”, explica el virólogo Francisco Parra, de la Universidad de Oviedo”.

¿Y si llega a España?

Hoy en día podemos estar en menos de 24 horas en cualquier parte del mundo, y no es la primera vez que transportamos algo con nosotros y no nos damos cuenta. Lo que puede ser una posible herramienta para erradicar un problema en otro país, puede ser una sentencia de muerte para algunas de las especies más significativas y representativas de nuestro territorio. La llegada del virus en cuestión y su propagación haría disminuir las poblaciones de conejos, ya bastantes mermadas, haciendo que depredadores como el Águila Imperial o el Lince Ibérico, que son bastantes dependientes de esta presa, tengan dificultades para alimentarse, lo que deriva en una pérdida de ejemplares, mayor probabilidad de enfermar, mala o nula reproducción, etc.….  lo que lleva a una bajada general del número de individuos.

En el caso del Lince estaríamos hablando, directamente, entre la existencia o no de esta especie. Así de simple, así de peliagudo.

Genios invertebrados

Desde muy pequeño mi padre me inculcó el amor por el mundo marino, con 7 aguantaba excursiones de snorkel de más de dos horas y con 9 años ya era capaz de “ver” a los protagonistas de este artículo.

Aún recuerdo la primera vez, era agosto del año 2003, en Mezquitilla. Mis padres me observaban desde la orilla mientras yo exploraba, las gafas de buceo me cubrían toda la cara, una herencia de un tío de mi padre que aún, a día de hoy, conservo y utilizo.

No llevaba aletas, neopreno, ni tubo, con las gafas me bastaba. Me divertía observando a un ejemplar de vaquita serrana (Serranus scriba), un precioso pez de la misma familia que los meros.

El hecho de tener que sacar la boca del agua para respirar hacía que mi observación del fondo marino fuese intermitente. En una de las veces que hundí la cabeza lo vi, un pequeño pulpo, de aproximadamente medio kilo, que en aquel momento me pareció enorme. El animal se percató de mi presencia, enrolló sus tentáculos hacia atrás con la intención de parecer más grande y adquirió un tono blanquecino amenazante, levanté la cabeza para respirar y cuando volví a fijar mi vista donde lo había visto solamente encontré los restos en suspensión de una nube de tinta.

Con los años mi vista se ha ido entrenando y actualmente no solamente veo pulpos con facilidad, además se dónde buscarlos, ya que conozco con detalle sus rastros y hábitos.

La interacción con estos peculiares animales, siempre desde el respeto y sin lastimarlos, me ha regalado tantos buenos momentos que creo que se merecen un artículo exclusivo para ellos, los cefalópodos, los moluscos inteligentes.

Estos invertebrados están presentes en el planeta desde el Cámbrico, algunos de ellos, como los Ammonoideos, se extinguieron en el Cretácico. Son los moluscos con mayor capacidad y variedad de movimientos, su sistema de locomoción más importante es la propulsión a chorro, pudiendo algunas especies alcanzar grandes velocidades, otras se decantan por desplazarse por el fondo marino caminando con sus tentáculos o por dejarse arrastrar por las corrientes.

La dieta de los cefalópodos suele componerse de crustáceos, peces y moluscos. El canibalismo es frecuente. Cuando la presa es capturada un veneno neurotóxico producido en las glándulas salivares del cefalópodo la paraliza, entonces es conducida hacia un pico quitinoso para ser troceada y arrastrada hacia el esófago del depredador por una rádula.

Son unos grandes cazadores ya que poseen órganos sensoriales muy desarrollados, destacando los ojos, cuya estructura es similar a la de los ojos de vertebrados.

Los cefalópodos son, con diferencia, los invertebrados más inteligentes. Esto se debe a que poseen un cerebro complejo, resultado de la fusión de numerosos ganglios nerviosos, esto les permite desarrollar conductas elaboradas y flexibles, demostrando su gran memoria y capacidad de aprendizaje a la hora de resolver problemas sencillos.

La fama de los cefalópodos se debe principalmente a que son maestros del camuflaje, pueden cambiar de color, forma e incluso textura. Esto es posible gracias a la presencia cromatóforos, células con pigmentos bajo control nervioso, que según se contraigan o se expandan modifican el color. Se sutilizan para el reconocimiento entre individuos durante la época de reproducción y para mimetizarse con el entorno con el fin de pasar desapercibido ante posibles depredadores, aunque si el camuflaje no es suficiente expulsarán una nube de tinta.

Los cefalópodos son dioicos, hay machos y hembras. La fecundación se realiza normalmente en la cavidad corporal de la hembra. Todos los cefalópodos, excepto Nautilus, tienen un único ciclo sexual, es decir, solo se reproducen una vez y poco tiempo después morirán. Las hembras de algunas especies seguirán vivas mientras tengan que cuidar de los huevos, es el caso de los pulpos. Los recién nacidos serán similares a los adultos, no hay metamorfosis.

Los Nautilus son fósiles vivientes, conservan una concha externa subdividida en cámaras con tabiques cóncavos. El animal vive en la última y más grande cámara de la concha, el resto de cámaras sirven para regular la flotabilidad, ya que realizan importantes migraciones verticales durante la noche.

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Imagen 1. Un ejemplar de Nautilus, ilustración de Aynhoa Janira Gómez Ollé.

La gran mayoría de cefalópodos actuales poseen concha reducida, interna o simplemente carecen de concha. Es el caso de sepias, calamares y pulpos.

Las especies de sepia más grandes alcanzan los 40 cm de longitud, otras apenas llegan a los 8 cm, es el caso de Metasepia pfefferi, la única especie de sepia venenosa. Suelen vivir en fondos poco profundos y praderas de algas por las que se desplazan ondulaciones progresivas de los pliegues laterales del manto o expulsando aire de la cavidad paleal si se sienten amenazadas.

El rasgo distintivo de las sepias más destacable es la famosa “pluma de sepia”, un hueso de carbonato cálcico usado tradicionalmente como aporte de calcio para aves de compañía. La función real de este hueso es similar a la de la vejiga natatoria de peces, es decir, regular la flotabilidad del animal al llenarse o vaciarse de gas y líquido.

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Imagen 2. Esquema básico de una sepia, ilustración de Aynhoa Janira Gómez Ollé.

Los calamares son los cefalópodos más voraces, rápidos y que alcanzan mayor tamaño. Aunque la mayoría de especies no miden más de 60 cm, en 2003 se descubrió un ejemplar de Mesonychoteuthis hamiltoni de 14 metros de longitud, convirtiéndose en el invertebrado más grande del mundo. Estos grandes animales han alimentado durante siglos la literatura y folclore tradicional, ya sea atacando y hundiendo barcos o librando colosales batallas con su depredador natural, el cachalote.

Los calamares no son peligrosos, aunque algunas especies pueden ser agresivas bajo ciertas circunstancias, es el caso del calamar de Humboldt, Dosidicus gigas, apodado “demonio rojo”. Realmente la forma más sencilla de estar cerca de un calamar de Humboldt es pedirlo cortado en aros y frito en un bar, ya que es una de las especies más comercializadas.

Los pulpos son mis favoritos, auténticos genios de la naturaleza. Su capacidad de resolver problemas e incluso memorizar patrones ha dejado boquiabiertos a los científicos durante décadas, esto se debe a que son los invertebrados con mayor desarrollo del cerebro.

El pulpo mimo, Thaumoctopus mimicus, es capaz de aprender e imitar el comportamiento de otros animales, normalmente venenosos, con el fin de confundir a posibles depredadores y evitar posibles ataques.

Si a un pulpo en cautividad se le pone un cangrejo dentro de un tarro en su acuario, aprenderá a abrir el tarro para comerse al cangrejo.

Son grandes escapistas, un pulpo llamado Inky fue capaz de fugarse del Acuario Nacional de Nueva Zelanda y volver al mar, aprovechó un descuido del personal encargado del mantenimiento de su acuario para salir por un desagüe de su tanque, posteriormente se deslizó bajo el suelo por una tubería de 15 cm de diámetro y 50 m de largo que desembocaba en el mar.

A la hora de cazar pueden tender emboscadas deslizándose sobre sus presas o moviendo alguno de sus ocho tentáculos a modo de gusano para atraerlas.

Los pulpos no son peligrosos para el ser humano, su carácter tímido y precavido hace que pasen la mayor parte del tiempo escondidos en grietas. Incluso la especie más grande, Enteroctopus dofleini, que puede alcanzar un tamaño de más de 6 m se muestra asustadiza ante la presencia de buceadores. Las únicas especies que pueden conllevar riesgo si se las manipula son las del género Hapolochlaena, los pulpos de anillos azules, cuyo veneno puede matar a una persona en pocos minutos. Definitivamente los cefalópodos son animales impresionantes que merecen todo nuestro respeto y admiración.

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Imagen 3. Ilustración de un pulpo del género Hapolochlaena, propiedad de Aynhoa Janira Gómez Ollé.

Desgraciadamente el furtivismo y la pesca descontrolada ha mermado enormemente la población, a día de hoy resulta complicado poder disfrutar de la presencia de pulpos mientras se practica snorkel o cualquier modalidad de buceo.

¿La solución? No pescar, comprar ni consumir pulpo durante los meses en los que las hembras están encuevadas y denunciar a las autoridades competentes la presencia de furtivos, son fáciles de reconocer, suelen llevar un gancho o tridente con el que pinchan a los pulpos para sacarlos de sus cuevas, otros utilizan “pulperas”, una especie de tabla con múltiples ganchos y cebo.